Autor: juliana.eljach

  • Trazando el Camino Hacia el Éxito Académico

    Trazando el Camino Hacia el Éxito Académico

    La educación es un proceso complejo que involucra diferentes actores, incluyendo a los cuidadores, educadores y profesionales de la salud (Delgado, 2022). Cada uno de ellos desempeña un papel crucial en el desarrollo y en el rendimiento académico de los niños y niñas. Según un estudio llevado a cabo en la Universidad del Atlántico, se evidencia que estimular el rendimiento académico también contribuye al desarrollo del pensamiento crítico en los niños y niñas (Alquichire & Arrieta, 2018). Por consiguiente, es imprescindible fomentar una colaboración estrecha entre educadores, profesionales de la salud y cuidadores para alcanzar este objetivo de manera efectiva.

    Alianza Para el Éxito Educativo

    La conexión entre cuidadores, escuela y niños es fundamental en el trabajo colaborativo (Roldán, 2020). Esta conexión establece una base para el éxito educativo y emocional de los estudiantes, ya que le brinda a los estudiantes un entorno de apoyo y guía que potencia sus habilidades y conocimientos (Roldán, 2020). La participación de los cuidadores en la educación de sus hijos e hijas refuerza el proceso de aprendizaje y fomenta la confianza y la motivación. Según Delgado (2022), los niños y niñas se sienten respaldados y valorados cuando ven que sus cuidadores y maestros trabajan de la mano para brindarles las mejores oportunidades de aprendizaje.

    Además, las familias desempeñan un papel de liderazgo en esta colaboración y pueden ayudar a los docentes en el proceso de enseñanza dentro del salón de clases (Delgado, 2022). Al conocer de cerca las necesidades y fortalezas de sus hijos e hijas, los cuidadores pueden ofrecer información valiosa a los maestros, lo que les permite adaptar su enfoque educativo y brindar una atención personalizada a cada estudiante. En correspondencia con Delgado (2022), esta sinergia entre cuidadores y maestros crea un entorno de aprendizaje enriquecedor y estimulante, donde se fomenta el desarrollo integral de los estudiantes.

    La Clave Está en la Comunicación

    Establecer canales de comunicación adecuados es el primer paso para lograr esta colaboración (Fernández, 2022). Al mantener una comunicación regular, los maestros pueden informar a las familias sobre eventos escolares y oportunidades de participación, lo que genera entusiasmo y compromiso por parte de los cuidadores para involucrarse en la educación de sus hijos e hijas (Fernández, 2022). Esto puede incluir el uso de correos electrónicos o aplicaciones de mensajería en línea, donde las familias puedan recibir información relevante. Sin embargo, la comunicación no debe limitarse a informar, sino también a escuchar las inquietudes y preguntas de los cuidadores, brindando un espacio para el diálogo y una retroalimentación constructiva.

    Otra estrategia efectiva es la realización de entrevistas entre cuidadores, profesores y alumnos (Guerrero, 2023). Según Fernández (2022), estas entrevistas proporcionan un espacio donde las familias pueden brindar su apoyo y comprensión a los educadores, mientras que los docentes pueden obtener información valiosa sobre los estudiantes y sus necesidades individuales.

    Potenciando en Rendimiento Académico de los Niños

    Los educadores y los profesionales de la salud desempeñan un papel esencial al proporcionar a los cuidadores estrategias efectivas de crianza que pueden respaldar el aprendizaje de sus hijos (National Association for the Education of Young Children, 2020). Al compartir estas estrategias, se le brinda a la familia las herramientas necesarias para fomentar el éxito académico de sus hijos e hijas (National Association for the Education of Young Children, 2020). Según Delgado (2022), estas estrategias abarcan una amplia gama de enfoques, desde establecer rutinas y límites claros hasta promover hábitos de estudio saludables y mucho más.

    La autonomía y la motivación intrínseca son estrategias para promover el desarrollo y el rendimiento académico de los niños y niñas. Esto implica permitirles tomar decisiones y asumir responsabilidades acodes a su edad, alentándolos a aprender por sí mismos y a descubrir nuevas cosas. Una manera de lograrlo es animándolos a practicar un deporte, ya que no solo contribuye a su salud, sino que también mejora su capacidad de concentración y su rendimiento académico (Delgado, 2022). A través de esta participación, aprenden a tomar decisiones sobre cómo jugar, cómo mejorar sus habilidades y cómo trabajar en equipo. Esto les brinda la oportunidad de ser responsables de su propio desarrollo y de aprender a enfrentar los desafíos que se les presenten.

    Otra estrategia sencilla pero eficaz es la elección de una plataforma educativa de apoyo, la cual puede motivar a los niños y niñas a aprender y ayudarles a mejorar sus resultados (Delgado, 2022). Al buscar recursos en línea que refuercen los contenidos escolares, los cuidadores brindan a sus hijos e hijas una herramienta adicional para su crecimiento académico. Además, en correspondencia con Delgado (2022), las tutorías en línea representan una valiosa opción para superar las dificultades académicas que puedan surgir.

    Apoyando el Rendimiento Académico de los Niños

    En la búsqueda de mejorar el rendimiento académico de los niños, es fundamental tener en cuenta las necesidades individuales de cada estudiante. Para lograrlo, los educadores y los profesionales de la salud pueden trabajar en conjunto (Peterson & Elam, 2020). Esta colaboración resulta beneficiosa, ya que los profesionales de la salud aportan información sobre la salud y el bienestar de los niños y niñas, mientras que los educadores brindan datos específicos sobre su rendimiento académico. Peterson & Elam (2020) mencionan que, gracias a esta sinergia, los educadores pueden adaptar el currículo y satisfacer las necesidades individuales de manera más efectiva.

    Sin embargo, en la práctica, identificar y apoyar a los estudiantes con dificultades puede representar un desafío considerable (ED100, 2022). En lugares como California, donde hay escasez de maestros capacitados en educación especial, los docentes de educación primaria en aulas regulares asumen la responsabilidad de identificar y ayudar a los niños que requieren apoyo adicional. En correspondencia con ED100 (2022), es en este contexto donde los padres y maestros desempeñan un papel crucial al ser capaces de reconocer los posibles problemas de aprendizaje de manera temprana, siempre y cuando estén atentos a los síntomas.

    Apoyo en el Hogar y en la Escuela

    Para lograr un ambiente de apoyo tanto en el hogar como en la escuela, es esencial que los cuidadores y los educadores trabajen en conjunto (ED100, 2022). La colaboración entre ambas partes es fundamental para crear un entorno positivo que fomente el amor por el aprendizaje y establezca expectativas realistas (ED100, 2022). De acuerdo con el Centro de Aprendizaje y Conocimiento en la Primera Infancia (2021), una manera efectiva de lograr esto es celebrando los logros y reconocer el esfuerzo para mantener la motivación y el compromiso de los estudiantes. Un informe del Departamento de Educación de los Estados Unidos (2021) destaca la importancia del apoyo social y emocional para mejorar el rendimiento académico. Por lo tanto, es crucial que los cuidadores y los educadores colaboren para crear un entorno de apoyo en el hogar y en la escuela, proporcionando una base sólida para el éxito académico.

    En el hogar, los cuidadores tienen un papel fundamental en la creación de un espacio acogedor y afectuoso (Centro de Aprendizaje y Conocimiento en la Primera Infancia, 2021). Esto se debe a que los niños y niñas se sienten cómodos y seguros cuando los cuidadores y los miembros de la familia son intencionales en la creación de un entorno acogedor. Además, conforme con el Centro de Aprendizaje y Conocimiento en la Primera Infancia (2021), es esencial asignar un lugar y horario específicos para realizar las tareas escolares, revisar las asignaciones y proyectos, y conversar diariamente con los hijos sobre sus actividades escolares.

    En la escuela, los educadores pueden establecer una cultura de inclusión y respeto que involucre a todos los estudiantes (Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, 2019). También pueden asistir a la reunión de inicio de clases y a las reuniones entre padres y maestros, visitar la escuela y su sitio web, y apoyar las expectativas de la tarea en el hogar (Hoffses, 2018). En correspondencia con Hoffses (2018), la tarea para el hogar en la escuela primaria refuerza y extiende el aprendizaje en el salón de clases y ayuda a los niños a poner en práctica habilidades importantes de estudio.

    Escrito por:

    Juliana Eljach – Neuropsicóloga
    Instagram: @lapsicologiadetodo
    Contacto: +573218733124

    Profesional en psicología con formación de posgrado en Neuropsicología Clínica, dedicada a la evaluación y comprensión del funcionamiento cognitivo y emocional. A través de contenidos educativos y divulgativos, comparte información clara, rigurosa y basada en evidencia científica sobre salud mental, procesos cognitivos y bienestar psicológico, con el objetivo de acercar el conocimiento de la psicología y la neuropsicología a la vida cotidiana.

    Referencias

    1. Alquichire, S.L., & Arrieta, J.C. (2018). Relación entre Habilidades de Pensamiento Crítico y Rendimiento Académico. Dialnet. Recuperado 9 de junio de 2023, de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7537917
    2. Centro de Aprendizaje y Conocimiento en la Primera Infancia. (2021, 22 marzo). El Aprendizaje en el Hogar y en Entornos Similares. Recuperado 9 de junio de 2023, de https://eclkc.ohs.acf.hhs.gov/es/entornos-de-aprendizaje/articulo/hablemos-de-el-aprendizaje-en-el-hogar-y-en-entornos-similares
    3. Delgado, J. (2022). ¿Cómo mejorar el rendimiento académico de los niños? Etapa Infantil. Recuperado 9 de junio de 2023, de https://www.etapainfantil.com/mejorar-rendimiento-academico-ninos
    4. Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos. (2019, 5 diciembre). Creación de un Entorno Seguro. Recuperado 9 de junio de 2023, de https://espanol.stopbullying.gov/prevenci%C3%B3n-mks7/creaci%C3%B3n-de-un-entorno-seguro
    5. ED100. (2022). Necesidades Especiales: ¿Por qué no Enseñar a Todos los Niños de la Misma Manera? Recuperado 9 de junio de 2023, de https://ed100.org/lessons/2-7-necesidades-especiales-por-que-no-ensenar-a-todos-los-ninos-de-la-misma-forma
    6. Fernández, A. (2022). La importancia de la comunicación entre familias y escuela. Eres Mamá. Recuperado 9 de junio de 2023, de https://eresmama.com/la-importancia-de-la-comunicacion-entre-familias-y-escuela/
    7. Guerrero, J. A. (2023). 8 Estrategias para Involucrar a los Padres de Familia con la Escuela. Docentes al Día. Recuperado 9 de junio de 2023, de https://docentesaldia.com/2019/11/10/estrategias-para-involucrar-y-tener-una-buena-comunicacion-con-los-padres-de-familia/
    8. Hoffses, K. (2018). 10 Maneras de Ayudar a su Hijo a Lograr el Éxito en la Escuela Primaria. Kids Health. Recuperado 9 de junio de 2023, de https://kidshealth.org/es/parents/school-help-elementary.html
    9. National Association for the Education of Young Children. (2020). Prácticas Apropiadas al Desarrollo. Recuperado 9 de junio de 2023, de https://www.naeyc.org/sites/default/files/globally-shared/downloads/PDFs/resources/position-statements/dap_ps_spanish.pdf
    10. Peterson, G., & Elam, E. (2020). Observación y Evaluación en la Educación de la Primera Infancia. Child Development. Recuperado 9 de junio de 2023, de https://www.childdevelopment.org/docs/default-source/pdfs/spanishobservation_and_assessment_final_elite_3-26-20.pdf?sfvrsn=f427ed53_2
    11. Roldán, M. J. (2020). La importancia de la participación de los padres en la escuela. Etapa Infantil. Recuperado 9 de junio de 2023, de https://www.etapainfantil.com/importancia-participacion-padres-escuela
    1. Potenciando el Éxito Académico a Través de la Crianza Positiva y la Colaboración Escolar

      Potenciando el Éxito Académico a Través de la Crianza Positiva y la Colaboración Escolar

      La educación resulta esencial para el crecimiento intelectual, emocional y social de niños y jóvenes, pues les dota de las herramientas indispensables para un desarrollo completo (Drevitch, 2021). En este marco, los cuidadores ejercen una influencia determinante en el éxito académico, ya que su aporte en términos de motivación, autoestima y bienestar emocional impacta directamente en el rendimiento escolar y en la actitud hacia el aprendizaje. Asimismo, en correspondencia con Drevitch (2021), la adopción de prácticas de crianza positiva se erige como una estrategia eficaz para potenciar tanto el desarrollo cognitivo como el emocional, permitiendo a los cuidadores fijar expectativas realistas en relación al desempeño académico de sus hijos e hijas.

      Crianza Positiva: Clave del Éxito Académico

      La crianza positiva constituye un enfoque que prioriza el bienestar emocional de los niños y niñas, además de propiciar un entorno familiar seguro y afectuoso (Mecking, 2020). Este método impulsa relaciones fundamentadas en el respeto y el amor, facilitando una comunicación abierta y el establecimiento de límites claros pero flexibles (Mecking, 2020). Asimismo, diversas investigaciones han demostrado la influencia determinante de los estilos de crianza en el rendimiento académico (Robledo (2019). Por ejemplo, un estudio de Robledo (2019) evidenció que los niños de 3 a 5 años que se desarrollan en un estilo de crianza afectuoso, estimulante y estructurado alcanzan mejores logros educativos. De igual forma, la investigación de Mendoza y colaboradores (2019) subrayó que las prácticas parentales impactan significativamente el desempeño escolar, lo cual refuerza la relevancia de la crianza positiva como estrategia esencial para el éxito académico.

      Expectativas Realistas y Apoyo Amoroso

      La crianza exige que los cuidadores establezcan expectativas realistas y alcanzables para sus hijos, lo cual les permite proporcionar un marco claro y comprensible para el progreso académico (Aranzábal, 2021). Asimismo, el equilibrio entre desafiar a los niños y brindarles el apoyo necesario es fundamental, ya que implica reconocer y valorar las habilidades individuales de cada uno (Aranzábal, 2021). En este sentido, el Centro de Estudios Atenea (2023) resalta que cada niño posee un ritmo y estilo de aprendizaje propios, por lo que es indispensable que los cuidadores se mantengan atentos a las señales y necesidades particulares, adaptando sus expectativas en consecuencia y fomentando un entorno donde los errores se consideren oportunidades para aprender y el progreso sea más relevante que los resultados inmediatos.

      Por otro lado, las expectativas de los cuidadores inciden de manera significativa en el desarrollo emocional y cognitivo de los hijos (Seifert, 2021). Cuando se establecen de forma adecuada, estas expectativas nutren la autoestima y motivan a los niños a alcanzar sus metas, consolidando así un entorno de apoyo y confianza. Sin embargo, si resultan excesivas, pueden generar sentimientos de fracaso y estrés, afectando la autopercepción de los niños y promoviendo una mentalidad perfeccionista que repercute negativamente en su bienestar emocional y mental. Finalmente, resulta crucial que los cuidadores comprendan el origen de sus propias expectativas, las cuales a menudo se derivan de experiencias personales y deseos no cumplidos. Por ello, según Seifert (2021), es esencial reflexionar y desarrollar criterios realistas y objetivos, considerando las capacidades, intereses y necesidades particulares de cada hijo, y promoviendo un ambiente de aceptación incondicional y amor.

      Enseñar Habilidades de Estudio y Motivación

      Los hábitos de estudio se consideran el mejor predictor del éxito académico, superando incluso el nivel de inteligencia o de memoria (Universidad de Granada, 2021). Por consiguiente, es fundamental que los cuidadores instruyan a sus hijos en técnicas de estudio y organización desde edades tempranas (Universidad de Granada, 2021). Para lograrlo, pueden establecer rutinas de estudio, gestionar el tiempo de manera eficiente y crear un ambiente favorable para el aprendizaje en el hogar (Mecking, 2020). Además, en correspondencia con Ramírez (2023), los cuidadores pueden ofrecer consejos prácticos para facilitar la concentración y mantener la motivación en el cumplimiento de las tareas académicas.

      Por otra parte, la motivación desempeña un papel esencial en el establecimiento de hábitos de estudio efectivos (Hernández et al., 2012). Un estudio realizado en un tecnológico federal de la Ciudad de México evidenció que la falta de estrategias para incrementar la motivación y la autoestima afecta negativamente el desempeño estudiantil (Hernández et al., 2012). En consecuencia, de conformidad con Ramirez (2023), resulta indispensable que los cuidadores impulsen a sus hijos a mantenerse enfocados, estableciendo metas realistas y celebrando cada logro, lo que favorece el desarrollo integral y el compromiso con sus estudios.

      Comunicación Abierta y Afectiva

      Mantener una comunicación abierta y honesta con los hijos acerca de sus experiencias y desafíos académicos resulta fundamental para alcanzar el éxito escolar (Mecking, 2020). En este sentido, los cuidadores pueden proporcionar apoyo emocional y crear un entorno seguro en el que los hijos se sientan cómodos para expresar sus preocupaciones y solicitar ayuda cuando lo requieran. Según Mecking (2019), una comunicación efectiva y afectiva beneficia de manera duradera tanto a los niños como a todos los miembros de la familia, por lo que resulta indispensable que los cuidadores escuchen activamente y ofrezcan el soporte necesario para superar los obstáculos académicos.

      Asimismo, la forma en que los cuidadores se comunican con sus hijos influye en el aprendizaje de habilidades comunicativas y en el desarrollo emocional, afectando la manera en que se relacionan con el entorno (UNICEF, 2023). La interacción no se limita únicamente al intercambio de palabras, sino que abarca también gestos y acciones que acompañan dichos mensajes. Dado que los niños absorben constantemente información de su entorno, las interacciones con los cuidadores constituyen un marco de referencia esencial para establecer relaciones saludables. Por ello, UNICEF (2023) destaca la importancia de que los cuidadores comuniquen de manera clara y coherente con sus hijos, fortaleciendo así el vínculo afectivo a través de sus palabras y acciones.

      Colaboración Entre Cuidadores y Escuela

      La colaboración entre los cuidadores y la escuela resulta fundamental para mejorar el rendimiento académico de los niños (Mecking, 2020). Tanto la escuela como la familia constituyen contextos esenciales en el desarrollo de niños y adolescentes; por ello, es crucial establecer una relación colaborativa con los maestros y participar activamente en la educación de los hijos. Esto implica no solo mantenerse informado sobre el progreso académico, sino también estar alerta a cualquier cambio significativo en el comportamiento, la actitud o el rendimiento a lo largo del curso escolar (Mecking, 2020). En este sentido, el U.S. Department of Education (2003) recomienda que, ante cualquier variación importante, se contacte de inmediato al maestro.

      Asimismo, es aconsejable que los cuidadores compartan información relevante acerca de los talentos, destrezas, intereses y hábitos de estudio de sus hijos (U.S. Department of Education, 2003). Al proporcionar detalles sobre las fortalezas y áreas de mejora, se facilita a los maestros una comprensión más precisa de las necesidades académicas específicas de cada niño, lo que puede incluir aspectos sensibles, como problemas de autoestima relacionados con el peso o dificultades en el habla. De esta manera, conforme con U.S. Department of Education (2003), al mostrarse abiertos a discutir estos temas, los cuidadores permiten que el docente adapte su enfoque educativo y brinde el apoyo adecuado para superar cualquier desafío.

      Escrito por:

      Juliana Eljach – Neuropsicóloga
      Instagram: @lapsicologiadetodo
      Contacto: +573218733124

      Profesional en psicología con formación de posgrado en Neuropsicología Clínica, dedicada a la evaluación y comprensión del funcionamiento cognitivo y emocional. A través de contenidos educativos y divulgativos, comparte información clara, rigurosa y basada en evidencia científica sobre salud mental, procesos cognitivos y bienestar psicológico, con el objetivo de acercar el conocimiento de la psicología y la neuropsicología a la vida cotidiana.

      Referencias

      1. Aranzábal, K. (2021). Las Expectativas Realistas con los Hijos. Katia Aranzábal. Recuperado 8 de junio de 2023, de https://katiaranzabal.com/disciplina-positiva/las-expectativas-realistas-hijos/
      2. Centro de Estudios Atenea. (2023). Guía de Padres Para Ayudar a sus Hijos a Lograr el Éxito Académico. Recuperado 8 de junio de 2023, de https://www.centrodeestudiosatenea.es/blog/guia-de-padres-para-ayudar-a-sus-hijos-a-lograr-el-exito-academico-36.html
      3. Drevitch, G. (2021). La Crianza Positiva y el Desarrollo Cognitivo en la Infancia. Psychology Today. Recuperado 8 de junio de 2023, de https://www.psychologytoday.com/es/blog/la-crianza-positiva-y-el-desarrollo-cognitivo-en-la-infancia
      4. Hernández, C. A., Rodríguez, N., & Vargas, Á. E. (2012). Los Hábitos de Estudio y Motivación Para el Aprendizaje de los Alumnos en Tres Carreras de Ingeniería en un Tecnológico Federal de la Ciudad de México. Scielo. Recuperado 8 de junio de 2023, de https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S0185-27602012000300003&script=sci_arttext
      5. Mecking, O. (2020). Qué es la Crianza Intensiva y por qué Cada vez Tiene más Éxito en Europa a la Hora de Educar a los Hijos. BBC News Mundo. Recuperado 8 de junio de 2023, de https://www.bbc.com/mundo/vert-cap-52974379
      6. Mendoza, K.B, et al. (2019). Efectos de las Prácticas de Crianza Sobre el Rendimiento Académico y su Contribución a la Terapia Psicológica. Redalyc. Recuperado 7 de junio de 2023, de https://www.redalyc.org/journal/559/55962867016/html/
      7. Ramirez, S. (2023, 5 marzo). Cómo Fomentar Hábitos de Estudio Efectivos Para Niños. Que Buenas Ideas. Recuperado 8 de junio de 2023, de https://quebuenasideas.com/habitos-de-estudio-en-ninos-y-como-mejorarlos/
      8. Robledo, L.J. (2019). Influencia de las Pautas de Crianza en el Desempeño Escolar con Niños de 3 a 5 Años. Corporación Universitaria Minuto de Dios. Recuperado 8 de junio de 2023, de https://repository.uniminuto.edu/bitstream/10656/13047/1/UVDT.EDI_RobledoFlorezLizethJohanna_2019.pdf
      9. Seifert, C. (2021, 20 noviembre). ¿Qué Efectos Tienen las Expectativas de los Padres en los Hijos? eHow en Español. Recuperado 8 de junio de 2023, de https://www.ehowenespanol.com/que-efectos-tienen-las-expectativas-de-los-padres-en-los-hijos_12689075/
      10. UNICEF. (2023). Cómo Comunicarte de Manera Efectiva con tus Hijos Pequeños. Recuperado 8 de junio de 2023, de https://www.unicef.org/parenting/es/cuidado-infantil/como-comunicarte-manera-efectiva-hijos-pequenos
      11. Universidad de Granada. (2021). Hábitos de Estudio. Recuperado 8 de junio de 2023, de https://ve.ugr.es/sites/vic/ve/public/ficheros/extendidas/2018-12/Hábitos%20de%20Estudio.pdf
      12. U.S. Department of Education. (2003). Cómo Colaborar con los Maestros y las Escuelas. Recuperado 8 de junio de 2023, de https://www2.ed.gov/espanol/parents/academic/escuela/part8.html
      1. Crianza, Comunicación y Rendimiento Académico

        Crianza, Comunicación y Rendimiento Académico

        En la vida se establecen diversas relaciones en ámbitos como el trabajo, la escuela, las amistades y, especialmente, en el entorno familiar (Cerón & Merchán, 2017). En este contexto, la familia representa el primer escenario en el que los niños aprenden a interactuar; por ello, los cuidadores asumen la responsabilidad de educar, formar y guiar a sus hijos (Cerón & Merchán, 2017; Vega, 2020). Sin embargo, en determinadas ocasiones se replican patrones de crianza recibidos o se opta por enfoques contrarios a las experiencias vividas, lo que no siempre resulta beneficioso (Vega, 2020). Por consiguiente, según Vega (2020), es fundamental que se preste atención al estilo de crianza, puesto que este influye significativamente en el desarrollo y adaptación de los individuos.

        El Papel de la Familia en el Rendimiento Académico

        El rendimiento académico, entendido como el nivel de aprendizaje alcanzado por el estudiante a partir de su capacidad para asimilar el plan de estudios y desarrollar habilidades, destrezas e intereses en el entorno educativo, se constituye en un indicador fundamental para evaluar el éxito o fracaso académico mediante las calificaciones obtenidas (Cerón, Merchán & Cortes, 2018). Sin embargo, de conformidad con Cerón, Merchán & Cortes (2018), dicho rendimiento no depende exclusivamente de la dedicación o las capacidades del estudiante, sino que está influenciado por diversos factores sociales, institucionales y familiares.

        En este sentido, la familia desempeña un papel fundamental en el desarrollo de las habilidades que influyen en el rendimiento académico (Cerón, Merchán & Cortes, 2018). La participación y el acompañamiento de los cuidadores en el proceso educativo, las expectativas que tienen sobre sus hijos, las largas jornadas laborales y el establecimiento de normas de comportamiento se presentan como algunas de las características familiares que afectan los resultados obtenidos. Por lo tanto, conforme con Cerón, Merchán & Cortes (2018), resulta imprescindible estudiar estas dinámicas familiares para comprender de manera integral el rendimiento académico y su relación con los estilos de crianza.

        El Poder del Apego

        El apego se define como un vínculo especial que se establece entre una persona y su cuidador principal, siendo la madre el referente más habitual (Cerón, Merchán & Cortes, 2018). Dicho vínculo cumple una función biológica fundamental, ya que proporciona cuidado y protección al individuo durante la lactancia y en los primeros años de vida. En correspondencia con Cerón, Merchán & Cortes (2018), el tipo de apego desarrollado en la infancia incide en la capacidad para explorar el entorno y establecer interacciones con otros, extendiendo su impacto hasta etapas posteriores como por ejemplo la adolescencia y la adultez.

        Existen diferentes tipos de apego, y uno de los más estudiados es el apego seguro. (Cerón, Merchán & Cortes, 2018). Los niños que desarrollan este tipo de vínculo se sienten confiados al explorar su entorno, muestran iniciativa para interactuar con personas desconocidas y experimentan tranquilidad al reencontrarse con su figura de apego. En contraste, el apego inseguro se divide en dos categorías: el apego ansioso y el apego evitativo. En el caso del apego ansioso, los niños suelen manifestar comportamientos inadecuados, como llanto y temor, y tienen dificultades para regular sus emociones y enfrentar situaciones estresantes, mientras que, de acuerdo con Cerón, Merchán & Cortes (2018), los niños con apego evitativo tienden a evitar el contacto emocional y la cercanía con su figura de apego.

        Además, se ha comprobado que los niños con un apego seguro suelen alcanzar niveles superiores de inteligencia y obtener mejores resultados académicos en comparación con aquellos que presentan un apego ansioso o inseguro (Fuentealba & Letzkus, 2014). Esta diferencia se atribuye al ambiente de confianza, apoyo emocional y estímulo cognitivo que promueven los cuidadores con un apego seguro, lo cual incide positivamente en la formación de la personalidad y en la percepción de las propias capacidades. Asimismo, Fuentealba & Letzkus (2014) han señalado que las personas que desarrollan un apego seguro adquieren un mayor conocimiento de sí mismas y de los demás, aspecto esencial para establecer relaciones sociales saludables.

        Impacto de los Estilos Parentales en el Rendimiento Académico

        Existen cuatro estilos educativos parentales que describen de manera detallada cómo los cuidadores regulan el comportamiento de sus hijos (Cerón, Merchán & Cortes, 2018). El estilo democrático se fundamenta en el reconocimiento de la individualidad de los hijos, estableciendo normas y reglas en el hogar en las que se incorpora su participación en la toma de decisiones, lo que favorece un ambiente de diálogo y respeto (Vega, 2020). El estilo autoritario, conforme con Vega (2020), se caracteriza por la imposición de normas de forma rígida, aplicando castigos severos y limitando el diálogo, lo que puede dificultar la expresión de emociones.

        Por otro lado, el estilo permisivo se destaca por permitir que los hijos actúen sin restricciones, satisfaciendo sus deseos de forma casi inmediata, lo cual, en algunas ocasiones, puede derivar en comportamientos agresivos cuando las expectativas no se cumplen (Vega, 2020). Finalmente, en correspondencia con Cerón, Merchán & Cortes (2018), el estilo indiferente se define por la falta de atención a las necesidades afectivas de los hijos y la ausencia de normas y límites, lo que genera un entorno poco propicio para el desarrollo equilibrado.

        Asimismo, la comunicación y el apego constituyen elementos fundamentales en la relación entre los estilos de crianza y el rendimiento académico de los hijos (Vega, 2020). El estilo democrático, al fomentar una comunicación asertiva y brindar un apoyo emocional constante, se relaciona estrechamente con el desarrollo de estrategias de logro académico adaptativas y con la consolidación de una autoestima saludable en los hijos. En contraste, las familias que adoptan estilos autoritarios y permisivos suelen mostrar habilidades adaptativas menos desarrolladas y, en consecuencia, una autoestima más baja. Además, de acuerdo con Vega (2020), el estilo permisivo se ha asociado con comportamientos agresivos y con una marcada falta de compromiso en el cumplimiento de actividades escolares y familiares, lo que puede incidir negativamente en el rendimiento académico.

        La Comunicación y el Rendimiento Académico

        La comunicación desempeña un papel esencial en las relaciones tanto familiares como sociales, ya que facilita la interacción entre las personas y permite el intercambio de ideas y opiniones, incluso cuando estas difieren (Zambrano, Campoverde & Idrobo, 2019). De conformidad con Zambrano, Campoverde & Idrobo (2019), en la relación entre cuidadores e hijos, la comunicación se erige como un pilar fundamental al fomentar la confianza y el respeto mediante el diálogo, lo que posibilita que ambas partes expresen sus opiniones de manera libre y constructiva.

        Asimismo, se ha comprobado que la comunicación y el rendimiento académico están estrechamente vinculados, puesto que la ausencia de un intercambio comunicativo efectivo dificulta la concentración y la consecución de un rendimiento favorable (Zambrano, Campoverde & Idrobo, 2019). De acuerdo con Zambrano, Campoverde & Idrobo (2019), la falta de diálogo entre cuidadores e hijos afecta directamente la orientación y supervisión en el proceso de estudio, lo que se traduce en un desempeño deficiente, reprobación de materias e incluso abandono escolar.

        Además, la actitud de los cuidadores frente a la educación influye de manera decisiva en el proceso de aprendizaje de sus hijos (Zambrano, Campoverde & Idrobo, 2019). Cuando los cuidadores muestran un interés genuino por el progreso académico, se crea un ambiente motivador que estimula el desempeño escolar; en cambio, según Zambrano, Campoverde & Idrobo (2019), la ausencia de apoyo, el desinterés o la falta de comunicación sobre la importancia de la educación puede conducir a una disminución en la motivación y, consecuentemente, a un bajo rendimiento académico.

        Estrategias Para Promover la Comunicación Saludable y El Apego Seguro

        La comunicación saludable es fundamental en el ámbito familiar para fomentar el apego seguro en los niños, siendo este vínculo la relación más íntima que se establece entre los cuidadores y el infante desde su nacimiento, lo que resulta determinante para el desarrollo psicológico y la formación de la personalidad (Álvarez, 2019). En este sentido, según Álvarez (2019), los cuidadores pueden emplear diversas estrategias en el día a día para promover tanto una comunicación efectiva como un apego que brinde la seguridad emocional necesaria.

        Los niños necesitan sentir que son amados incondicionalmente, independientemente de sus acciones o palabras, ya que este amor incondicional les proporciona la seguridad emocional necesaria para explorar el mundo y desarrollarse de forma saludable (Rojas, 2023). Conforme con Rojas (2023), el apego seguro se basa en la seguridad que ofrecen los padres, impactando la capacidad de los niños para establecer relaciones saludables en el futuro; de este modo, se constituye en un cimiento sólido que favorece la construcción de vínculos duraderos, el desarrollo de una autoestima positiva y el fortalecimiento de la confianza en sí mismos, cualidades esenciales para enfrentar los desafíos de la vida con valentía y resiliencia.

        El refuerzo adquiere especial relevancia en las primeras etapas de la vida, ya que el reconocimiento, la consideración y las recompensas son fundamentales para que el niño se sienta valorado y amado (Álvarez, 2019). De acuerdo con Álvarez (2019), los padres pueden implementar técnicas de refuerzo positivo, tales como elogios sinceros y el reconocimiento de los logros, lo que fortalece la autoestima y fomenta un sentido de confianza en el pequeño; de este modo, se genera un ambiente afectuoso y estimulante que contribuye a un desarrollo emocional y social saludable.

        Asimismo, los padres desempeñan un papel fundamental al enseñar a los niños a reconocer y expresar sus emociones de manera saludable (Rojas (2023). La instrucción en inteligencia emocional se convierte en una herramienta poderosa para promover el desarrollo de un apego seguro, ya que al aprender a comprender y regular sus sentimientos, los niños adquieren habilidades vitales para su bienestar emocional y social. En correspondencia con Rojas (2023), la capacidad para identificar y expresar adecuadamente las emociones permite al infante manejar el estrés y enfrentar situaciones difíciles con mayor resiliencia y adaptabilidad.

        Por otro lado, la comunicación efectiva se configura como un elemento fundamental para fomentar el apego seguro, ya que permite que los cuidadores expresen sus sentimientos de forma clara y directa, al mismo tiempo que escuchan y comprenden las necesidades emocionales de sus hijos (Alvarez, 2019). A través de esta interacción, se pueden establecer límites claros y consistentes que, según Rojas (2023), proporcionan a los niños la estructura necesaria para un desarrollo equilibrado, fortaleciendo su seguridad y bienestar.

        Finalmente, el juego y la diversión representan herramientas esenciales para promover el apego seguro, ya que van más allá del mero entretenimiento; estos momentos lúdicos se convierten en espacios en los que se establece una conexión emocional sólida entre padres e hijos, estimulando la creatividad y la imaginación de los pequeños (Alvarez, 2019). De conformidad con Álvarez (2019), la participación en actividades recreativas no solo refuerza los lazos afectivos, sino que también crea un ambiente de confianza en el que los niños se sienten seguros para explorar, experimentar y expresarse libremente, consolidando así una relación duradera basada en el amor, el respeto mutuo y el disfrute compartido de momentos significativos.

        Escrito por:

        Juliana Eljach – Neuropsicóloga
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        Contacto: +573218733124

        Profesional en psicología con formación de posgrado en Neuropsicología Clínica, dedicada a la evaluación y comprensión del funcionamiento cognitivo y emocional. A través de contenidos educativos y divulgativos, comparte información clara, rigurosa y basada en evidencia científica sobre salud mental, procesos cognitivos y bienestar psicológico, con el objetivo de acercar el conocimiento de la psicología y la neuropsicología a la vida cotidiana.

        Referencias

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        2. Cerón, A., & Merchán, M. (2017). Tipo de Apego y Prácticas de Crianza Como Factores Asociados al Rendimiento Académico en Adolescentes de una I.E.M. de Facatativá. Universidad De Cundinamarca. Retrieved June 6, 2023, from https://repositorio.ucundinamarca.edu.co/bitstream/handle/20.500.12558/562/Tipo%20de%20Apego%20y%20prácticas%20de%20crianza%20como%20factores%20asociados%20al%20rendimiento%20académico%20en%20adolesce.pdf?sequence=2&isAllowed=y
        3. Cerón, A., Merchán, M., & Cortes, R. (2018). Apego y Prácticas de Crianza Como Factores Asociados al Rendimiento Académico en Adolescentes. Integración Académica En Psicología. Retrieved June 6, 2023, from https://integracion-academica.org/anteriores/27-volumen-6-numero-17-2018/199-apego-y-practicas-de-crianza-como-factores-asociados-al-rendimiento-academico-en-adolescentes
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        9. Zambrano, Y.Y., Campoverde, A.C., & Idrobo, J.C. (2019). Importancia Entre la Comunicación Padres e Hijos y su Influencia en el Rendimiento Académico en Estudiantes de Bachillerato. Polo Del Conocimiento, 4(5), 138. https://doi.org/10.23857/pc.v4i5.969
        1. La Crianza Consistente y Rendimiento Académico

          La Crianza Consistente y Rendimiento Académico

          La crianza es un proceso fundamental en la vida humana, que establece una interacción entre generaciones diferentes, cuyo objetivo principal es garantizar la supervivencia, la reproducción, el cuidado y la socialización (Herrera, Bedoya & Alviar, 2019). Este proceso no solo implica una interacción directa entre generaciones, sino que también está marcado por la diversidad, ya que las características y condiciones contextuales varían de una cultura a otra y de una familia a otra. Dentro de este proceso, los cuidadores llevan a cabo diversas actividades orientadas a apoyar el desarrollo integral de los niños. Esto incluye la gestión de los recursos disponibles para facilitar el crecimiento psicológico de los menores. En este sentido, en correspondencia con Herrera, Bedoya & Alviar (2019), los componentes clave de la crianza incluyen la salud, las oportunidades de aprendizaje y el amor, elementos esenciales que aseguran un desarrollo saludable y pleno.

          La Consistencia en la Crianza

          La consistencia en el estilo de crianza es esencial para proporcionar un entorno estable y predecible, lo cual favorece el bienestar de los niños y niñas (Sabater, 2020). Diversos estudios han demostrado que mantener expectativas claras, establecer rutinas regulares y ofrecer un apoyo constante contribuye significativamente al rendimiento escolar y al desarrollo personal (Mosquera, 2015). Los niños que crecen en un ambiente consistente tienen más probabilidades de experimentar éxito tanto en el ámbito académico como en el personal, lo que refuerza su confianza y motivación (Mosquera, 2015). Además, según Raya, Erreruzo & Pino (2008), la consistencia también tiene un impacto positivo en el desarrollo de habilidades sociales y emocionales, como la capacidad de establecer relaciones saludables y gestionar sus emociones adecuadamente.

          Un entorno consistente también influye de manera importante en el desarrollo cognitivo de los niños (Sabater, 2020). Aquellos que crecen en un ambiente estable y predecible tienen mayores probabilidades de desarrollar habilidades académicas sólidas, que les servirán como base para su éxito futuro (Sabater, 2020). Conforme con Herrera, Bedoya & Alviar (2019), la crianza consistente no solo favorece el aprendizaje, sino que también contribuye al desarrollo del pensamiento crítico y la capacidad para resolver problemas, aspectos fundamentales para enfrentar desafíos tanto académicos como personales con seguridad.

          El estilo democrático de crianza, que equilibra la firmeza con la empatía, ha demostrado ser el más exitoso para fomentar el buen desempeño académico y la estabilidad emocional de los niños (Lloyd, 2022). Sin embargo, es importante destacar que muchos cuidadores no se ajustan a un solo estilo de crianza, sino que tienden a combinar diferentes enfoques. En este sentido, un estilo de crianza excesivamente estricto, basado únicamente en reglas rígidas, puede afectar negativamente la comunicación y el afecto entre padres e hijos. Aunque este enfoque puede parecer ordenado y efectivo cuando los niños son pequeños, durante la adolescencia, cuando los niños comienzan a explorar su independencia, puede generar temor a la censura, lo que lleva a los adolescentes a volverse más reservados. En consecuencia, según Lloyd (2022), es fundamental que los cuidadores encuentren un equilibrio entre ser consistentes en sus expectativas y ser empáticos con las perspectivas de los niños.

          El Poder de la Crianza Consistente

          El rendimiento académico de los estudiantes está estrechamente relacionado con los estilos de crianza a los que están expuestos (Molina, Ramírez & Sierra, 2020). Diversos estudios han demostrado que existe una conexión directa entre los estilos de crianza y el rendimiento académico de los estudiantes. La consistencia en las prácticas de crianza fomenta la disciplina, el compromiso y la responsabilidad, factores clave para el éxito académico (Molina, Ramírez & Sierra, 2020). Además de contribuir a una mayor disciplina, una crianza coherente permite a los niños y niñas desarrollar habilidades sociales y emocionales esenciales, como la capacidad de establecer relaciones saludables y gestionar adecuadamente sus emociones (Raya, Herreruzo & Pino, 2008). Finalmente, de conformidad con Mosquera (2015), una crianza constante en expectativas, rutinas y apoyo parental tiene un impacto positivo en el rendimiento escolar.

          Además, se ha observado que la consistencia en los estilos de crianza también juega un papel importante en la reducción de la deserción escolar y la repetición de cursos (Mendoza, et al., 2019). En Colombia, por ejemplo, se registró una tasa de deserción académica del 4,81% en secundaria, con un 1,7% de estudiantes repitiendo el curso escolar. A pesar de estas cifras, un 91,44% de los estudiantes logró aprobar el grado al finalizar el año académico (Mendoza, et al., 2019). En un estudio realizado en un colegio rural de Palestina, Caldas, se evidenció una relación directa entre las prácticas de crianza y el rendimiento académico de los estudiantes (Valero, 2021). De acuerdo con Valero (2021), los resultados sugieren que las prácticas de crianza consistentes son determinantes para el éxito académico de los niños y niñas.

          El Impacto de la Crianza Inconsistente en el Rendimiento Académico

          El estilo de crianza de los cuidadores juega un papel crucial en el rendimiento académico de los niños y niñas (Raya, Herreruzo & Pino, 2008). En situaciones donde los cuidadores no mantienen un enfoque consistente, los niños pueden experimentar confusión y una disminución en su motivación, lo que afecta negativamente su desempeño escolar (Raya, Herreruzo & Pino, 2008). La falta de estructura y apoyo por parte de los padres también contribuye a la desmotivación y confusión, lo que repercute directamente en el rendimiento académico de los menores (Peña, 2022). De acuerdo con Mosquera (2015), los niños que crecen en un entorno inconsistente suelen tener dificultades para adaptarse a las reglas y cumplir con las expectativas académicas, lo que puede resultar en un bajo rendimiento escolar.

          Claves Para una Crianza Consistente

          La crianza es una tarea compleja que requiere habilidades y estrategias específicas para ser efectiva (Eslava, Mora & Murillo, 2022). Desde el punto de vista psicológico, existen varias recomendaciones para que los cuidadores puedan ser consistentes y asertivos en su enfoque diario de crianza. La comunicación asertiva juega un papel fundamental en el proceso de crianza. Por tanto, es esencial que los cuidadores fomenten este tipo de comunicación en el hogar. La asertividad implica la capacidad de expresar de manera clara y respetuosa los propios sentimientos y necesidades, evitando tanto la agresión verbal como permitir que otros falten al respeto. Cuando los cuidadores practican una escucha activa y muestran comprensión hacia lo que sus hijos expresan, los niños se sienten escuchados, valorados y comprendidos. Según Eslava, Mora & Murillo (2022), esto fortalece su autoestima y contribuye a un desarrollo emocional, ya que perciben que sus opiniones y experiencias son tomadas en cuenta.

          Es igualmente importante que los cuidadores trabajen en equipo para garantizar una crianza efectiva (Dowshen, 2015). Esta colaboración implica una comunicación constante y abierta entre los cuidadores, quienes deben discutir y considerar las necesidades individuales de los hijos. Cuando los cuidadores colaboran estrechamente, se crea un ambiente familiar en el que todos los miembros participan activamente. Esto previene el uso de los hijos como intermediarios o herramientas de manipulación en situaciones conflictivas. En lugar de ello, en correspondencia con Dowshen (2015), se promueve una dinámica de toma de decisiones conjunta, siempre centrada en el bienestar y las necesidades de cada niño.

          La honestidad en la comunicación es otro aspecto crucial en la crianza. Conforme con Our Family Wizard, los cuidadores deben ser sinceros al explicar situaciones difíciles de manera clara y respetuosa. Esta honestidad brinda a los hijos un sentido de confianza tanto en sus cuidadores como en sí mismos. Al enfrentar situaciones complicadas, como problemas familiares o cambios en la rutina, los hijos tienen la oportunidad de procesar la realidad de forma adecuada, lo que los ayuda a sentirse seguros y preparados para afrontar cualquier desafío.

          La dedicación de tiempo de calidad también es un aspecto esencial en la crianza (Dowshen, 2015). Es fundamental que los cuidadores establezcan espacios exclusivos para pasar tiempo con sus hijos, realizando actividades significativas que fortalezcan el vínculo afectivo. Estas interacciones no solo refuerzan la cercanía y la conexión emocional, sino que también transmiten a los niños un mensaje claro: son valorados y amados. De acuerdo con Dowshen (2015), las experiencias compartidas fomentan la confianza y la seguridad emocional en los niños, quienes se sienten seguros sabiendo que ocupan un lugar especial en la vida de sus cuidadores.

          Finalmente, el estilo de crianza democrático es ampliamente recomendado por expertos en psicología infantil (Ramírez, 2005). Este enfoque se caracteriza por ser equilibrado, flexible y respetuoso. Se basa en la creación de una relación de igualdad entre los cuidadores y los hijos, promoviendo la participación activa y la expresión libre de los niños en la toma de decisiones familiares. De conformidad con Ramírez (2005), este estilo favorece el desarrollo de niños autónomos, responsables y emocionalmente saludables.

          El Camino hacia el Éxito Académico y Personal

          La forma en que los cuidadores educan a sus hijos tiene un impacto crucial en su éxito tanto académico como personal a largo plazo (Herrera, Bedoya & Alviar, 2019). Una crianza estable y coherente proporciona las herramientas necesarias para el desarrollo de habilidades clave como la autodisciplina, la perseverancia, la resiliencia y la capacidad de establecer y alcanzar metas en distintas áreas de la vida. Los niños que crecen en un entorno familiar constante y consistente tienen mayores probabilidades de obtener buenos resultados académicos y lograr un equilibrio en su vida personal (Raya, Herreruzo & Pino, 2008). Por consiguiente, según Raya, Herreruzo & Pino (2008), es esencial que los cuidadores mantengan una crianza consistente, ya que este enfoque no solo influye positivamente en el rendimiento académico, sino que también es fundamental para el bienestar y el éxito futuro de los niños.

          Escrito por:

          Juliana Eljach – Neuropsicóloga
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          Contacto: +573218733124

          Profesional en psicología con formación de posgrado en Neuropsicología Clínica, dedicada a la evaluación y comprensión del funcionamiento cognitivo y emocional. A través de contenidos educativos y divulgativos, comparte información clara, rigurosa y basada en evidencia científica sobre salud mental, procesos cognitivos y bienestar psicológico, con el objetivo de acercar el conocimiento de la psicología y la neuropsicología a la vida cotidiana.

          Referencias

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          3. Herrera, O., Bedoya, L., & Alviar, M. (2019). Crianza Contemporánea: Formas de Acompañamiento, Significados y Comprensiones Desde las Realidades Familiares. Redalyc. Retrieved June 7, 2023, from https://www.redalyc.org/journal/1942/194260035004/html/
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          1. Estilos de Crianza y Rendimiento Académico

            Estilos de Crianza y Rendimiento Académico

            La familia desempeña un papel central dentro del ámbito sociocultural del niño, ya que representa para él un todo integral y se erige como un modelo en términos de conducta, disciplina y actitudes, lo que la posiciona como un factor determinante en la configuración de su vida (Mendoza et al., 2019). En este contexto, la familia no solo transmite normas, valores, derechos y deberes, sino que también cumple la función esencial de preparar y formar al individuo para que asuma su rol dentro de la sociedad de manera adecuada y efectiva. De esta forma, la familia se constituye en la dimensión más cercana y relevante en la vida de cada persona. Según Mendoza, et al. (2019), es en este núcleo donde el ser humano inicia su proceso de socialización, adquiere herramientas fundamentales y, eventualmente, se prepara para interactuar y participar en otros sistemas sociales, como la escuela, contribuyendo así al desarrollo de su integración en la comunidad.

            Crianza y el Proceso de Socialización

            Los padres constituyen los principales agentes de socialización durante los primeros años de vida de los niños y niñas, un proceso que se diferencia de otros tipos de socialización debido a los lazos de parentesco que generan vínculos afectivos profundos entre cuidadores e hijos (Vega, 2020). Por consiguiente, de conformidad con Vega (2020), la socialización es un componente esencial en la crianza, ya que establece las bases para el desarrollo emocional y social del individuo.

            El fortalecimiento de la seguridad, la estabilidad emocional y la construcción de una autoestima saludable son algunos de los beneficios clave de una socialización adecuada desde la infancia (Vega, 2020). Estos aspectos dependen en gran medida de la interacción entre los miembros de la familia, que actúa como un núcleo determinante en la transmisión de normas, valores y actitudes. En consecuencia, en correspondencia con Vega (2020), tanto los padres como la escuela ejercen una influencia significativa al moldear la personalidad de los niños y niñas, preparándolos para desempeñarse como agentes activos dentro de la sociedad.

            La familia, encabezada por los padres, desempeña un papel central en la creación de espacios de socialización que responden a los cambios del entorno social (Vega, 2020). Estos espacios proporcionan a los niños recursos emocionales y de apoyo que les permiten integrarse de manera efectiva en contextos educativos, políticos, culturales y religiosos (Vega, 2020). Además, la interacción frecuente con cuidadores principales, educadores, familiares y amigos contribuye a construir un entorno protector que fomenta la crianza basada en la tolerancia, el amor y la estabilidad emocional (Salvia & Tuñón, 2011). De acuerdo con Salvia & Tuñón (2011), este marco de apoyo garantiza a los niños las condiciones necesarias para socializar y desarrollar una estructura básica de confianza, esencial para su desarrollo integral.

            Participación de los Padres en el Proceso de Aprendizaje

            La familia desempeña un papel crucial en la formación educativa, ya que, frente a los constantes cambios del entorno, es necesario adaptar los procesos educativos para responder a las necesidades actuales (Pedraza, et al., 2017). Es en el seno familiar donde los hijos e hijas comienzan a desarrollar habilidades comunicativas y a establecer relaciones con su entorno inmediato, compuesto principalmente por sus padres y hermanos (Vega, 2020). Estos últimos actúan como modelos de comportamiento, creencias y valores, mientras que los padres no solo satisfacen las necesidades básicas de los niños, sino que también fomentan su bienestar emocional y desarrollo psicológico. Adicionalmente, según Vega (2020), la familia socializa normas, inculca valores y contribuye a la formación de niños autónomos e independientes.

            En este sentido, la familia establece una colaboración con los docentes desde el inicio de la vida escolar, funcionando como un soporte esencial para el proceso de aprendizaje (Vega, 2020). De manera que,la familia, al ser la primera escuela de los hijos, actúa como una base que puede impulsar tanto el éxito como el fracaso, proporcionando los cimientos para los aprendizajes posteriores (Vega, 2020). En resumen, Pedraza, et al. (2017) destacan que la familia y la escuela conforman una dupla indispensable. Mientras que la familia aporta un conocimiento intuitivo y profundo de los niños y niñas, la escuela se encarga de ofrecer herramientas científicas y técnicas pedagógicas para la adquisición de conocimientos, dentro de un proceso educativo integral.

            Rendimiento Académico

            El rendimiento académico de los estudiantes está profundamente influenciado por el equilibrio emocional y afectivo, aspectos que tienen una conexión directa con el entorno familiar (Mendoza, et al., 2019). De acuerdo con Mendoza, et al. (2019), la familia desempeña un papel crucial en la formación del individuo, ya que las experiencias vividas y las actitudes desarrolladas a lo largo del tiempo contribuyen significativamente a modelar la personalidad, fortaleciendo no solo su formación académica y profesional, sino también las relaciones interpersonales dentro del núcleo familiar.

            Por otro lado, el rendimiento académico es una manifestación del conocimiento que los estudiantes adquieren durante su preparación académica y su capacidad para responder a los diversos factores que inciden en su formación (Vega, 2020). ste desempeño se evalúa mediante recursos implementados por los docentes, como lecciones, trabajos o entrevistas, los cuales permiten medir el nivel de conocimiento alcanzado. En este contexto, tanto el docente como el estudiante se convierten en elementos clave del proceso educativo, cuyo principal escenario es el aula de clases (Vega, 2020. Además, Sinisterra (2019) señala que el rendimiento académico puede clasificarse como alto o bajo dependiendo de los logros obtenidos por el estudiante.

            Desde esta perspectiva, el rendimiento académico se concibe como el resultado máximo alcanzado por un estudiante dentro del proceso de enseñanza – aprendizaje, entendido como una dimensión multifactorial (Vega, 2020). Entre los factores que influyen en este desempeño destacan la motivación para el estudio, el interés, el compromiso individual y, especialmente, los elementos relacionados con el entorno familiar. En este sentido, según Vega (2020), es importante que la comunidad educativa, compuesta por directivos, docentes, estudiantes y padres de familia, tenga la capacidad de identificar de manera oportuna cualquier conflicto que pueda obstaculizar el desarrollo académico de los estudiantes.

            Efectos del Estilo Parental Sobre el Rendimiento Académico

            Las prácticas educativas desempeñan un papel fundamental en la labor de los padres al educar y criar a sus hijos (Vegas, 2020). Sin embargo, conforme con Vegas (2020), muchas de estas prácticas resultan inadecuadas en la relación padre – hijo, ya que están influenciadas por características individuales de los padres, como su personalidad, factores sociales y culturales, así como el valor que atribuyen a la educación y formación de sus hijos para prepararlos para la vida.

            Un estudio realizado por Ortiz y Moreno (2016) evidenció diferencias significativas en el rendimiento académico de estudiantes según el estilo educativo adoptado por sus padres. Los padres que comparten un estilo autoritario tienen hijos en su mayoría con buenos y excelentes logros, similar al estilo democrático, y la mayor diferencia está con el estilo negligente. Por otra parte, demostraron que el rendimiento escolar de los hijos de padres con diferentes estilos de crianza no difiere significativamente.

            Estos hallazgos sugieren que cuando ambos padres comparten un mismo estilo de crianza, sus hijos desarrollan un patrón cognitivo consistente, con consecuencias tanto positivas como negativas, dependiendo del estilo adoptado. Por el contrario, en el caso de estudiantes cuyos padres presentan estilos de crianza divergentes, el rendimiento escolar varía ampliamente, desde niveles excelentes hasta deficientes, influido no solo por la discrepancia en los estilos educativos, sino también por la interacción de otras variables. Es importante destacar que el estilo negligente constituye el factor con mayor impacto negativo en el desempeño académico de los niños.

            En conclusión, el estilo de crianza se erige como una variable determinante en el rendimiento académico de los estudiantes. Dentro de los distintos enfoques, el estilo democrático se presenta como el más beneficioso, ya que no solo fomenta un buen rendimiento escolar, sino que también promueve un desarrollo integral y saludable en todos los ámbitos de la vida de los niños y niñas.

            Factores que Influyen en el Rendimiento Académico

            Factores Institucionales

            Estos factores externos afectan significativamente el desempeño académico al interactuar con los estudiantes (Vega, 2020). Incluyen elementos como la metodología utilizada por el centro educativo, el número de estudiantes por grupo, los horarios establecidos, el tamaño de los grupos escolares, la disponibilidad de recursos como libros en la biblioteca, los aspectos relacionados con la carrera académica elegida por los estudiantes y el entorno institucional en general. Según Vega (2020), algunas de estas variables pueden optimizarse en un contexto educativo, como la modificación de horarios o la disminución del número de alumnos por clase, lo que impacta de manera positiva en la calidad del aprendizaje.

            Factores Pedagógicos

            Esta categoría abarca los componentes teóricos y prácticos que permiten transmitir los contenidos del currículo de forma efectiva (Ramírez et al., 2020). Su desarrollo depende tanto de la experiencia educativa acumulada como de la innovación metodológica aplicada (Ramírez et al., 2020). Estos factores están directamente relacionados con el rol que desempeña el docente, los métodos de enseñanza implementados, las estrategias de evaluación y los materiales didácticos utilizados (Vega, 2020). Además, de acuerdo con Vega (2020), se incluyen aspectos como la motivación que reciben los estudiantes y el tiempo dedicado a preparar actividades y lecciones, los cuales influyen directamente en el nivel de participación y comprensión del alumnado.

            Factores Psicosociales

            Entre los factores psicosociales se encuentran aquellos vinculados a la personalidad y emociones del estudiante, como la autoestima, la seguridad, el estado emocional y la percepción del valor del estudio  (Vega, 2020). Estos elementos también se ven influenciados por el significado que el docente proyecta en el proceso de aprendizaje. Según Vega (2020), el compromiso del estudiante hacia sus actividades escolares, combinado con sus habilidades y actitudes, le permite valorar sus logros académicos, reconociendo su esfuerzo como un motor para alcanzar nuevas metas.

            Factores Sociodemográficos

            Esta categoría está relacionada con las exigencias sociales y culturales en las que los estudiantes se encuentran inmersos, considerando elementos externos vinculados a su contexto familiar y social (Ramírez et al., 2020). Factores como el lugar de residencia, el nivel académico de los padres, el nivel socioeconómico y el tipo de institución educativa tienen un impacto directo en el desempeño académico (Vega, 2020). Asimismo, según Vega (2020), aspectos culturales, como las desigualdades de género que degradan la posición de la mujer y subestiman su capacidad intelectual, representan un desafío adicional que puede influir en el éxito o fracaso escolar.

            Escrito por:

            Juliana Eljach – Neuropsicóloga
            Instagram: @lapsicologiadetodo
            Contacto: +573218733124

            Profesional en psicología con formación de posgrado en Neuropsicología Clínica, dedicada a la evaluación y comprensión del funcionamiento cognitivo y emocional. A través de contenidos educativos y divulgativos, comparte información clara, rigurosa y basada en evidencia científica sobre salud mental, procesos cognitivos y bienestar psicológico, con el objetivo de acercar el conocimiento de la psicología y la neuropsicología a la vida cotidiana.

            Referencias

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            2. Ortiz, M. de la L., & Moreno, O. (2016). Estilos Parentales: Implicaciones Sobre el Rendimiento Escolar en Alumnos de Educación Media. Revista Digital Internacional De Psicología Y Ciencia Social. Recuperado 24 de enero de 2023, de https://cuved.unam.mx/revistas/index.php/rdpcs/article/view/61/109
            3. Pedraza, A.P., et al. (2017). Familia y Escuela: Dos Contextos Comprometidos con la Formación en Ciclo III de la Educación Básica. Universidad Santo Tomás. Recuperado 6 de febrero de 2023, de https://www.redalyc.org/journal/5155/515558054003/html/
            4. Ramirez, R., et al. (2020). ¿Qué Factores Podrían Afectar el Rendimiento Académico en Educación Primaria? VII Jornadas Iberoamericanas de Innovación Educativa en el Ámbito de las TIC y las TAC. Recuperado 6 de febrero de 2023, de https://accedacris.ulpgc.es/bitstream/10553/76608/2/que_factores_podrian_afectar.pdf
            5. Salvia, A., & Tuñón, I. (2011). La Primera Infancia: Importancia del Proceso de Crianza y Socialización Para el Sano Desarrollo. Acta Académica. Recuperado 24 de enero de 2023, de https://www.aacademica.org/agustin.salvia/72
            6. Sinisterra, J. (2019). Caracterización de los Estilos Parentales de Crianza y el Rendimiento Académico en Adolescentes de 12 Años de Edad, que Asisten a la Institución Educativa Técnico Industrial Pedro Antonio Molina, Sede Inmaculada Concepción. Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium. https://repository.unicatolica.edu.co/bitstream/handle/20.500.12237/1337/CARACTERIZACIÓN_ESTILOS_PARENTALES_CRIANZA_RENDIMIENTO_ACADÉMICO_ADOLESCENTES_12_AÑOS_EDAD_QUE_ASISTEN_INSTITUCIÓN_EDUCATIVA_TÉCNICO_INDUSTRIAL_PEDRO_ANTONIO_MOLINA_SEDE_INMACULADA_CONCEPCIÓN.pdf?sequence=1&isAllowed=y
            7. Vega, M.F. (2020). Estilos de Crianza Parental en el Rendimiento Académico. Scielo. Recuperado 13 de septiembre de 2022, de http://scielo.senescyt.gob.ec/pdf/podium/n37/2588-0969-podium-37-89.pdf
            1. La Familia en el Proceso de Rehabilitación Neuropsicológica

              La Familia en el Proceso de Rehabilitación Neuropsicológica

              En las últimas décadas, la rehabilitación neuropsicológica se ha aceptado como una práctica apropiada y necesaria debido a su impacto en la vida cotidiana (Norup, 2018; Naudí, 2018). De acuerdo con Bilbao (2013), para lograr la mejor recuperación de las personas, es necesario que la rehabilitación se de en diferentes entornos, es decir, en diferentes lugares, con diferentes personas y con diferentes tareas a lo largo del día, aprovechando cada oportunidad para realizar ejercicios que promuevan la rehabilitación.

              Importancia de la Familia en la Rehabilitación Neuropsicológica

              El déficit neuropsicológico suele provocar discapacidad entre quienes los padecen, lo que, en muchos casos, se refleja en una dependencia más o menos fuerte de terceros (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011), que por lo general, suelen ser los miembros de la familia (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011; Norup, 2018). Debido a lo cual, de acuerdo con Rojas (2019), tanto los pacientes con daño cerebral como sus familias se ven afectados por esta situación.

              Por consiguiente, la familia es uno de los pilares básicos de la rehabilitación, ya que sin ella el equipo está incompleto (Rojas, 2019; Norup, 2018; Guallart & Reyero, 2013), pues actúan como una extensión del sistema de salud, y a menudo, son los que brindan la atención, el apoyo y el seguimiento a largo plazo del paciente (Norup, 2018). Como resultado, de acuerdo con Rojas (2019), se convierten en una parte esencial para mejorar verdaderamente las dificultades que presenta el ser querido.

              Al comienzo del proceso de rehabilitación neuropsicológica, la familia puede ayudar a establecer cuál es la base que tiene el paciente (Rojas, 2019), puesto que, de acuerdo con Norup (2018), Rojas (2019) y Guallart & Reyero (2013), son los familiares los que conocen mejor a la persona afectada y por esta razón, son un recurso muy importante, tanto durante como después de la rehabilitación.

              Durante el proceso, uno de los roles que puede desempeñar la familia es el de co-terapeuta (Rojas, 2019). Este rol involucra diferentes funciones, como por ejemplo, enseñarle al paciente estrategias en situaciones reales, ayudarle a aplicar las estrategias en los diferentes contextos, promover la generalización de los procesos de tratamiento, brindar asistencia visual y/o lingüística y fortalecer el comportamiento o los refuerzos. Asimismo, la familia debe estar capacitada sobre cómo ayudar en diferentes situaciones y cómo comportarse. De la misma forma, de acuerdo con Rojas (2019), deben estar al tanto de los diferentes procedimientos para poder compartirlos con todos aquellos que estén relacionados con el paciente.

              A través de este proceso, se puede ver que los familiares se sienten más satisfechos solo con el hecho ayudar a la mejoría del paciente, reduciendo así la culpa, el desamparo y la ira que pueden ser causados ​​por accidentes o lesiones cerebrales adquiridas (Rojas, 2019). Además, de acuerdo con Rojas (2019), se sienten útiles y pasan a formar parte de la solución de los problemas que pueda tener el paciente.

              ¿La Familia Necesita Ayuda en el Proceso de Rehabilitación Neuropsicológica?

              Aunque los pacientes necesitan la mayor cantidad de ayuda para poder superar las dificultades, no se puede dejar a un lado a la familias (Rojas, 2019). En muchos casos, de acuerdo con Norup (2018), Rojas (2019) y Naudí (2018), los trastornos neuropsicológicos tienen consecuencias crónicas que conducen a cambios en el estilo de vida de toda la familia, no solo del individuo con la enfermedad.

              El cuidado y la atención de los familiares que padecen una lesión o un daño cerebral supone estar expuesto a una serie de situaciones estresantes, como por ejemplo ruptura familiar, aislamiento social, escasez económica, agotamiento físico, entre otros (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011). Por tanto, de acuerdo con Norup (2018), los familiares de los pacientes con lesiones cerebrales tienen un mayor riesgo de presentar síntomas de ansiedad y depresión, síntomas de estrés postraumático, mayor estrés, tensión y disminución de la satisfacción con la vida y la calidad de vida.

              Además del estrés que estas situaciones prolongadas pueden causar a los familiares, los cuidadores sufren, inevitablemente, un proceso de duelo, puesto que, deben aceptar la pérdida de sus seres queridos mientras aceptan sus nuevas características (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011). De acuerdo con Paúl, Bilbao & Ríos (2011), este proceso de aceptación solo comienza cuando la familia, generalmente guiada y apoyada por el equipo de rehabilitación, comienza a sospechar que muchas de las dificultades del paciente son secuelas definitivas.

              Para que este proceso sea lo mas ameno posible para la familia, se deben enseñar habilidades de afrontamiento y resolución de problemas, propiciar un espacio para compartir sus propias frustraciones y proporcionar conocimiento de los recursos disponibles para que puedan obtener ayuda (Rojas, 2019). De la misma forma, de acuerdo con Moyano (2016), es importante brindar apoyo emocional, ya que la colaboración familiar puede contribuir a la rehabilitación y ser un pilar fundamental y una motivación en el tratamiento.

              Por otro lado, el cuidador debe estar sano y libre de estrés para poder brindar una atención de calidad a su familiar (Rojas, 2019), puesto que, la mala salud de los cuidadores afecta la calidad de los servicios que brindan y afecta los resultados de la rehabilitación neuropsicológica del paciente con una lesión o con un daño cerebral (Norup, 2018; Guallart & Reyero, 2013). Esto aumenta el riesgo de aislamiento social y, en última instancia, pérdida de apoyo financiero (Norup, 2018). De acuerdo con Norup (2018), esto a su vez conduce a una situación de vida diferente, que puede afectar la salud del cuidador.

              Este proceso puede describirse como un círculo que se refuerza a sí mismo y, que sin intervención, puede continuar indefinidamente (Norup, 2018). Por consiguiente, de acuerdo con Moyano (2016) y Paúl, Bilbao & Ríos (2011), se debe entender a la familia no solo como un colaborador en el proceso terapéutico, sino también como un elemento a tratar, minimizando el estrés y cualquier disfunción que pueda surgir.

              ¿Cómo Ayudar a la Familia?

              La intervención con la familia de las personas con un daño o con una lesión cerebral debe tener en cuenta los diferentes problemas que enfrenta cada miembro y su dinámica familiar (Rojas, 2019). De acuerdo con Rojas (2019), todo esto con el fin de que la intervención sea eficaz y repercuta no solo en los pacientes, sino también en el proceso de recuperación del paciente.

              Psicoeducación

              Las tareas de información y formación que componen la psicoeducación proporcionan a las familias conocimientos y estrategias generales para conocer y comprender qué está pasando, qué va a pasar con el paciente y cuáles son las formas de hacer que este proceso sea lo más llevadero posible (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011). De acuerdo con Moyano (2016), en esta formación es importante dejar claro que una mayor autonomía del paciente redunda en una menor sobrecarga del entorno y un mayor bienestar para la persona afectada.

              La psicoeducación tiene como objetivo brindar información acerca del daño (Rojas, 2019; Guallart & Reyero, 2013), así como informar acerca de las consecuencias del mismo, qué expectativas se debe tener frente el proceso de recuperación, entre otros (Moyano, 2016; Guallart & Reyero, 2013). De la misma forma, de acuerdo con Paúl, Bilbao & Ríos (2011), ayuda a iniciar el proceso de duelo, reduciendo el estrés causado por factores inciertos y favoreciendo la toma de medidas más realistas.

              Aunque las familias agradecen la información de primera mano a través de entrevistas individuales, los manuales acerca de la enfermedad pueden complementar la psicoeducación (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011). De acuerdo con Paúl, Bilbao & Ríos (2011), las reuniones familiares suelen ser otra forma de promover la psicoeducación y su ventaja es que además de maximizar el uso de recursos, favorecen la construcción de redes de apoyo.

              Terapia Familiar o Terapia de Pareja

              La terapia familiar o de pareja esta indicada para la resolución de disfunciones para restablecer la unidad de la familia o de la pareja (Rojas, 2019), así como, de acuerdo con Paúl, Bilbao & Ríos (2011), para anticipar y evitar problemas en aquellos casos en los que los cambios generen tensiones de difícil resolución entre los familiares, o para facilitar el proceso de duelo cuando la familia se atasca en una fase de aceptación.

              Terapia de Individual

              Puede estar indicada para ayudar a la persona a adaptarse y afrontar mejor el duelo, no obstante, generalmente, está reservado para los familiares que tienen mayores dificultades para superar la pérdida, y a menudo, se complementa con apoyo farmacológico (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011). De la misma forma, de acuerdo con Rojas (2019), se trabaja en los trastornos mentales que se hayan provocado por el accidente del familiar.

              Grupos de Apoyo

              Una de las mejores formas de afrontar la situación de los familiares es encontrar un grupo de apoyo (Alexandrou, 2014). Las redes de apoyo son comunidades creadas por colectivos cuyo propósito es compartir información y establecer conexiones (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011), así como, ayudar a los familiares a sentirse menos solos, reducir el estrés, la depresión o la ansiedad y favorecer la interacción social en un entorno seguro (Alexandrou, 2014). En los grupos de apoyo, tanto los profesionales como las familias brindan una valiosa ayuda (Bilbao, 2013). Por lo tanto, de acuerdo con Bilbao (2013), las sugerencias serán más efectivas, las ideas serán más directas y la comprensión será más real, porque las personas que asisten tienen, o han vivido, la misma experiencia.

              Por otro lado, los hechos han demostrado que los familiares que se han integrado a grupos de apoyo tienen más conocimiento sobre los recursos existentes, están menos estresados y disfrutan de una mayor calidad de vida (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011). De la misma forma, de acuerdo con Rojas (2019), conocer las experiencias de otras personas puede ayudar a aclarar dudas que puedan surgir a lo largo del proceso de rehabilitación neuropsicológica.

              Escrito por:

              Juliana Eljach – Neuropsicóloga
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              Profesional en psicología con formación de posgrado en Neuropsicología Clínica, dedicada a la evaluación y comprensión del funcionamiento cognitivo y emocional. A través de contenidos educativos y divulgativos, comparte información clara, rigurosa y basada en evidencia científica sobre salud mental, procesos cognitivos y bienestar psicológico, con el objetivo de acercar el conocimiento de la psicología y la neuropsicología a la vida cotidiana.

              Referencias

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              2. Bilbao, Á. (2013). LA REHABILITACIÓN CONTEXTUALIZADA, GLOBAL Y CONTINUA. En Á. Bilbao, M. Abdelkader, C. Abreu, V. Abuín, C. Agost & J. Álamo et al., Guía de Familias. Madrid. Recuperado a partir de http://www.convivirconespasticidad.org/wp-content/uploads/2013/12/guia_de_familias_FEDACE.pdf
              3. Bilbao, Á. (2013). PERSONAS DE NUESTRO ENTORNO COMO VÍA DE APOYO: DESARROLLO DE HABILIDADES A TRAVÉS DE LA COOPERACIÓN. En Á. Bilbao, M. Abdelkader, C. Abreu, V. Abuín, C. Agost & J. Álamo et al., Guía de Familias. Madrid. Recuperado a partir de http://www.convivirconespasticidad.org/wp-content/uploads/2013/12/guia_de_familias_FEDACE.pdf
              4. Guallart, M., & Reyero, A. (2013). EL FAMILIAR COMO PARTE DEL EQUIPO DE REHABILITACIÓN. En Á. Bilbao, M. Abdelkader, C. Abreu, V. Abuín, C. Agost & J. Álamo et al., Guía de Familias. Madrid. Recuperado a partir de http://www.convivirconespasticidad.org/wp-content/uploads/2013/12/guia_de_familias_FEDACE.pdf
              5. Moyano, S. (2016). El papel de la familia en la neurorrehabilitación. Grupo Casaverde. Recuperado 23 February 2021, a partir de https://www.grupocasaverde.com/2016/08/29/el-papel-de-la-familia-en-la-neurorrehabilitacion/
              6. Naudí, C. (2018). La importancia de la familia en la neurorrehabilitación. Neurolleida.cat. Recuperado 23 February 2021, a partir de https://www.neurolleida.cat/es/asociacion/neurolleida/blog/la-importancia-de-la-familia-en-la-neurorrehabilitacion/25542.html
              7. Norup, A. (2018). Family matters in neurorehabilitation: why, when, who, and how?. Recuperado 23 February 2021, a partir de https://www.researchgate.net/publication/323520354_Family_matters_in_neurorehabilitation_why_when_who_and_how
              8. Paúl, N., Bilbao, A., & Ríos, M. (2011). Recuperado 11 February 2021, a partir de https://www.researchgate.net/publication/270822798_Rehabilitacion_Neuropsicologica
              9. Rojas, M. (2019). Familia en el daño cerebral ¿cómo puede ayudar?. NeuroClass. Recuperado 23 February 2021, a partir de https://neuro-class.com/rol-de-familia-en-un-dano-cerebral-adquirido/
              1. Rehabilitación Neuropsicológica

                Rehabilitación Neuropsicológica

                Introducción Histórica

                En las últimas dos décadas, la atención se ha centrado principalmente en las personas que sufren un daño cerebral (Carvalho, 2017). Esto se debe al aumento de las tasas de supervivencia en los últimos años. De acuerdo con Carvalho (2017), este aumento es posible gracias a un conocimiento médico y neuropsicológico más profundo acerca de las consecuencias del daño, así como a la creación de tratamientos más avanzados, que permiten un diagnóstico más rápido y preciso.

                La rehabilitación neuropsicológica tiene una larga historia (Carvalho, 2017). El inicio de esta disciplina está relacionado con las grandes guerras mundiales, en la que los combatientes sufrieron diferentes tipos de lesiones cerebrales, requirieron tratamiento inmediato y una pronta recuperación. En este caso, destaca el neurólogo alemán Kurt Goldstein, donde su cooperación con los soldados durante la primera guerra mundial proporcionó una amplia experiencia, teórica y práctica, sobre el comportamiento y las consecuencias de las lesiones cerebrales Posteriormente, durante la Segunda Guerra Mundial, en la Unión Soviética, resalta el neuropsicólogo Alexander Luria, cuyas observaciones de pacientes con daños focales del cerebro, ampliaron la comprensión del lenguaje, la percepción, la memoria y la disfunción ejecutiva. De la misma forma, de acuerdo con Carvalho (2017), legó la idea de que se debe restaurar no solo físicamente sino también en un contexto social.

                ¿Qué es la Rehabilitación Neuropsicológica?

                La rehabilitación neuropsicológica son todas aquellas actividades encaminadas a mejorar el rendimiento cognitivo general de los pacientes con un daño en el sistema nervioso central o en cualquiera de sus procesos y/o componentes (Carvalho, 2017; Paúl, Bilbao & Ríos, 2011; Aso, s.f.; Castillero, s.f.). Asimismo, se considera como un proceso dinámico en el que interactúan los pacientes, las familias, los equipos de tratamiento y los miembros más cercanos de la comunidad (Carvalho, 2017). Por tanto, de acuerdo con Carvalho (2017), se establece la relevancia de los factores biológicos, psicológicos y sociales en relación con la enfermedad o discapacidad, lo que demuestra la importancia de los métodos biopsicosociales en la rehabilitación neuropsicológica.

                Por otro lado, los déficit neuropsicológicos pueden ser muy numerosos y dependen de muchos factores, como por ejemplo, el tipo de lesión, la ubicación del daño, la extensión de la lesión y las características de la persona (Guzmán, 2019). De acuerdo con Guzmán (2019), los cambios físicos suelen ser los más evidentes, sin embargo, las secuelas cognitivas, emocionales y conductuales son más comunes y duraderas, lo que puede limitar la capacidad de la persona para beneficiarse del proceso de rehabilitación y afectar el entorno familiar.

                Por tanto, de acuerdo con Arévalo (2020) y Aso (s.f.), la rehabilitación neuropsicológica es una terapia que se enfoca en el tratamiento, e incluye todos los métodos, técnicas y medios necesarios para reducir la discapacidad subyacente de aquellas enfermedades que afectan cualquier dominio emocional, conductual o cognitivo, como por ejemplo, la atención, la memoria, los procesos motores perceptivos, las funciones ejecutivas, entre otros.

                En otras palabras, de acuerdo con Carvalho (2017), la rehabilitación neuropsicológica incluye un sistema de actividades terapéuticas basadas en la relación entre el cerebro y la conducta, que tiene como objetivo lograr cambios funcionales con el fin de restaurar o reforzar los patrones de comportamiento y de actividad cognitiva previamente aprendidos, establecer nuevos modelos de actividad cognitiva a través de estrategias alternativas, ayudar a los pacientes y a sus familias a adaptarse a las nuevas condiciones de discapacidad y mejorar el funcionamiento general.

                Por consiguiente es imprescindible resaltar la importancia de realizar una evaluación neuropsicológica completa para poder determinar las funciones alteradas y las funciones que se conservan, ya que estas últimas serán la base del proceso de rehabilitación (Arévalo, 2020; Carvalho, 2017). De acuerdo con Arévalo (2020) y Carvalho (2017), es importante mencionar que la rehabilitación se debe realizar tanto con el paciente como con la familia, brindándoles información sobre las dificultades del paciente, indicaciones, orientación, apoyo emocional, entre otras.

                Objetivos de la Rehabilitación Neuropsicológica

                La rehabilitación neuropsicológica incluye cualquier método o proceso cuyo objetivo final sea reducir las secuelas cognitivas y conductuales de los pacientes que sufren una lesión cerebral, de forma que se reduzca el impacto en su vida diaria (Carvalho, 2017; Guzmán, 2019). En otras palabras, el propósito de la rehabilitación es potenciar la recuperación de las capacidades cognitivas afectadas, mejorar la capacidad funcional de las personas y ayudar emocionalmente a las personas que han sufrido daño cerebral y a sus familias (Guzmán, 2019). De la misma manera, de conformidad con Guzmán (2019) y Paúl, Bilbao & Ríos (2011), el programa de rehabilitación neuropsicológica busca promover la autonomía de las personas, mejorar las funciones cognitivas que se han visto afectadas, acompañar a la persona a darse cuenta de sus propias dificultades y del impacto que estas tienen la vida diaria, y acompañarla cuando sea necesario a redactar nuevos proyectos de vida.

                En el mismo orden de ideas, algunos de los objetivos de la rehabilitación neuropsicológica, de acuerdo con Carvalho (2017), son describir detalladamente las consecuencias de la lesión cerebral según el funcionamiento cognitivo, definir las características clínicas que se manifiestan como deterioro neuropsicológico y determinar objetivamente el estado de cada paciente, identificar factores pronósticos y probar hipótesis sobre la relación entre el cerebro y el comportamiento, lo que permite comprender mejor cómo se procesa la información el cerebro.

                Para ello, se diseña un plan de rehabilitación que incluye metas funcionales específicas e importantes para ayudar a las personas y a sus familias, a ajustar estas metas y hacerlas lo más realistas posible (Guzmán, 2019). De acuerdo con Paúl, Bilbao & Ríos (2011), las actividades que se utilizan deben ser estimulantes, aumentando gradualmente la dificultad de la tarea.

                Principios de la Rehabilitación Neuropsicológica

                En la literatura sobre procesos cognitivos, la atención, la memoria y la función ejecutiva generalmente se tratan por separado (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011). Por el contrario, en el campo de la rehabilitación neuropsicológica, diversas razones justifican un abordaje conjunto del déficit en estos procesos. Los diferentes procesos cognitivos no pueden entenderse como entidades independientes, por el contrario, el sistema cognitivo humano se basa en la interrelación de diferentes procesos neuropsicológicos. De acuerdo con Paúl, Bilbao & Ríos (2011), estos afectan mutuamente el desarrollo y la rehabilitación, e incluso pueden compartir las estructuras neurales subyacentes.

                También, existe una interdependencia entre las habilidades cognitivas y los trastornos emocionales y conductuales, variables que deben incluirse en cualquier diseño de rehabilitación (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011). El tipo de estrategia o método a elegir vendrá determinado por el tipo de dificultades que presenta el paciente como por ejemplo, las capacidades preservadas y las exigencias del entorno. De acuerdo con Paúl, Bilbao & Ríos (2011), a veces es necesario probar el tratamiento y ver cómo reacciona la persona al método elegido.

                La rehabilitación neuropsicológica debe ser personalizada y adaptarse a las características individuales del paciente (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011). Para ello, se deben considerar varios factores, como los antecedentes médicos y psicológicos del paciente, su nivel de conciencia sobre el déficit, su capacidad para tomar la iniciativa y regular sus propias emociones y comportamientos, así como el tipo y la gravedad de los déficits cognitivos. Además, en correspondencia con Paúl, Bilbao & Ríos (2011),también es importante tener en cuenta las necesidades de la familia y las metas específicas que se quieren alcanzar con la rehabilitación.

                Finalmente, de acuerdo con Paúl, Bilbao & Ríos (2011) y Carvalho (2017), un programa de rehabilitación debe tener en cuenta diferentes perspectivas y enfoques para abordar las necesidades específicas del paciente. Por ejemplo, un paciente con amnesia anterógrada y un déficit de la función ejecutiva puede necesitar un programa de apoyo externo, además de las intervenciones neuropsicológicas.

                ¿Qué se Rehabilita?

                Rehabilitación de la Memoria

                La memoria es un proceso cognitivo a través del cual se puede codificar, almacenar y recuperar información determinada (Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). Esta es una de las habilidades básicas más importantes en la vida diaria (Castillero, s.f.), y al mismo tiempo, de acuerdo con Aso (s.f.), el deterioro de la memoria, es uno de los problemas más comunes con el que se encuentran los neuropsicólogos.

                La memoria se compone de tres tipos de almacenamiento: la memoria sensorial, la memoria a corto plazo o memoria inmediata y la memoria a largo plazo o memoria remota, cada una de las cuales tiene características diferentes y reglas de funcionamiento específicas (Aso, s.f.; Ojeda, et al., 2010; Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). La memoria a largo plazo es un “almacén” en el que se guardan recuerdos que se han ido acumulando a lo largo de la vida, la comprensión del mundo, las imágenes, los conceptos y las estrategias de acción (Aso, s.f.; Ojeda, et al., 2010; Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). De acuerdo con Lubrini, Periañez & Ríos (2009), su capacidad de almacenamiento es ilimitada y la persistencia de la información también lo es.

                La memoria inmediata o de corto plazo, se refiere a la capacidad para recordar información inmediatamente después de que aparece (Aso, s.f.; Ojeda, et al., 2010). El sistema de almacenamiento tiene una capacidad limitada y la persistencia de la información es de corta duración (Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). De acuerdo con Lubrini, Periañez & Ríos (2009), es un almacén temporal de codificación rápida en el que se analiza, interpreta y organiza la información para su posterior almacenamiento en la memoria a largo plazo.

                Por último, la memoria sensorial es un sistema que puede capturar una gran cantidad de información en un período de tiempo muy corto (Aso, s.f.; Ojeda, et al., 2010; Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). De acuerdo con Lubrini, Periañez & Ríos (2009), la memoria sensorial está fuera del control voluntario del sujeto, y su función es automática y espontánea, es decir, sin mediación de la conciencia.

                Rehabilitación de la Atención

                De todos los procesos cognitivos que ocurren en el cerebro humano, quizás la atención sea uno de los que ocupa una posición más central (Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). Cuando se habla de la atención, se suele referir al estado de alerta o vigilancia que posee una persona al realizar una determinada actividad (Aso, s.f.). Pero, la atención también puede implicar la capacidad de concentrarse, dividir o mantener el esfuerzo mental. Por tanto, la atención no es un proceso unificado, sino que se compone de múltiples factores como por ejemplo la dirección, la exploración, la concentración o la vigilancia. De conformidad con Aso (s.f.), el proceso atencional no solo está compuesto por estos elementos, sino que también tiene múltiples ubicaciones cerebrales que subyacen a estos procesos de atención.

                Por otro lado, se proponen cinco componentes de la atención que se pueden rehabilitar (Ojeda, et al., 2010). De acuerdo con Lubrini, Periañez & Ríos (2009), la atención focal da respuesta básica a un estímulo determinado; la atención sostenida se refiere a la capacidad de mantener una respuesta constante durante un periodo de tiempo prolongado; la atención selectiva implica la capacidad para seleccionar la información relevante, inhibiendo así la atención a otros estímulos; la atención alternante es la capacidad de cambiar el enfoque entre tareas que implican diferentes requerimientos cognitivos, y controlar la información procesada en todo momento y la atención dividida se refiere a la capacidad para responder a dos tareas al mismo tiempo.

                Rehabilitación de las Funciones Ejecutivas

                El avance de la neurociencia en general y de la neuropsicología en particular, ha ido acompañado de un creciente interés por comprender los sustratos neuronales y las funciones de los procesos cognitivos más complejos (Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). Una persona autónoma es una persona que tiene la capacidad de gobernarse a sí misma y de decidir por sí misma. Para lograr dicha autonomía, el individuo debe poder controlar y coordinar conscientemente sus pensamientos, acciones y emociones. De acuerdo con Lubrini, Periañez & Ríos (2009), las habilidades cognitivas que permiten al individuo modular las operaciones de varios subprocesos cognitivos y, por lo tanto, la dinámica de los aspectos más complejos de la cognición humana, se conocen como funciones ejecutivas.

                El conjunto de funciones ejecutivas es uno de los aspectos en los que más rehabilitación neuropsicológica se realiza (Castillero, s.f.). Las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades cognitivas que permiten anticipar, planificar y fijar metas, hacer planes, iniciar actividades, entre otras cosas (Aso, s.f.; Ojeda, et al., 2010). Las deficiencias de este tipo de funciones dificultan que los pacientes tomen decisiones y realicen funciones en la vida diaria (Aso, s.f.), por tanto, de acuerdo con Ojeda, et al. (2010) deberían ser un objetivo fundamental de cualquier programa de rehabilitación cognitiva.

                En el contexto clínico, de acuerdo con Aso (s.f.), el término de síndrome disejecutivo se acuña para definir los cambios cognitivos y conductuales propios de los déficits de las funciones ejecutivas, lo que implica la dificultad para concentrarse en completar una tarea y finalizarla sin un control ambiental externo, mostrar comportamientos rígidos, perseverantes y estereotipados, dificultades para establecer nuevas tablas de comportamiento, falta de capacidad para utilizar estrategias operativas, y falta de flexibilidad cognitiva.

                Rehabilitación del Lenguaje

                En los últimos años se ha producido un fuerte aumento del interés por el lenguaje y su patología (Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). De acuerdo con Lubrini, Periañez & Ríos (2009), la complejidad de esta función requiere la participación de profesionales de diferentes campos para comprender mejor el proceso normal del lenguaje y su patología, así como para lograr técnicas adecuadas de evaluación y rehabilitación.

                Rehabilitación Perceptiva

                Por percepción se entiende la forma cómo se interpreta y se comprende la información captada por los sentidos (Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). Todo lo que se puede percibir en el mundo y todo lo que se puede hacer en él, se hace a través de los órganos de los sentidos. Todo es inicialmente información sensorial y es el cerebro quien codifica el contenido captado por los órganos sensoriales (Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). Es muy común que una lesión cerebral induzca cambios en la percepción, algún tipo de agnosia o una falta de reconocimiento de la estimulación (Castillero, s.f.). De conformidad con Castillero (s.f.), una evaluación neuropsicológica idónea y posteriormente una adecuada rehabilitación neuropsicológica pueden lograr mejoras significativas en la percepción de los pacientes.

                Problemas a los que Suele Aplicarse

                Daño Cerebral Adquirido

                El daño cerebral adquirido se refiere a una lesión en el cerebro que afecta varios procesos cognitivos (Calderón et al., 2018). Las principales causas de lesión cerebral adquirida son: accidentes cerebrovasculares o ictus y traumatismos craneoencefálicos (Aso, s.f.). De acuerdo con Calderón et al. (2018), el daño cerebral adquirido provoca cambios cognitivos, conductuales, emocionales e incluso sociales tanto en el individuo como en el orden académico y profesional.

                Cuando ocurre este tipo de lesión, se debe considerar su naturaleza, el grado, la ubicación, el tiempo transcurrido desde la lesión y las variables sociodemográficas, médicas y biológicas del paciente, ya que si se tienen en cuenta todos estos factores, la tasa de éxito de la intervención será mayor. Asimismo, hay que tener en cuenta que después de una lesión, existe una “ventana de oportunidad”, en la que los pacientes pueden beneficiarse en una mayor medida de la rehabilitación neuropsicológica, por lo esta que debe realizarse lo antes posible. En este punto, de acuerdo con Aso (s.f.), se necesita saber qué funciones han cambiado y cuáles no, para poder intervenir correctamente.

                Traumatismos Craneoencefálicos.

                Una causa muy común de daño cerebral es el traumatismo craneoencefálico, que a menudo es causado por accidentes de tráfico, caídas o incluso agresiones (Castillero, s.f.). El traumatismo craneoencefálico es una lesión cerebral adquirida causada por una fuerza mecánica que interfiere con el funcionamiento del cerebro, provocando una alteración en la conciencia, como por ejemplo somnolencia, confusión, estupor o un estado de coma (Vales, 2019). A su vez, este deterioro de la función cerebral no es causado por enfermedades neurodegenerativas, congénitas o del neurodesarrollo. Entre los sobrevivientes de traumatismo, un número significativo de ellos tiene consecuencias importantes que les impiden regresar a sus actividades previas o acceder o volver a ingresar a las actividades académicas, profesionales y sociales (Vales, 2019). De acuerdo con Castillero (s.f.), los síntomas y la disfunción dependen, en gran medida, de la ubicación y de la extensión de la lesión.

                Accidentes Cerebrovasculares.

                Los accidentes cerebrovasculares, ya sea en forma de isquemia o de hemorragia, son un problema importante que se ha convertido una de las principales causas de muerte en la población (Castillero, s.f.). En ellos se produce un bloqueo e interrupción del suministro de oxígeno a una parte del cerebro, lo que provoca la muerte de una gran cantidad de neuronas y, dependiendo de la zona en la que se produzca la muerte neuronal, genera déficits que pueden ser más o menos permanentes. De acuerdo con Castillero (s.f.), la rehabilitación neuropsicológica es de gran ayuda para restaurar o compensar las habilidades perdidas.

                Deterioro Cognitivo

                El deterioro cognitivo constituye una especie de “límite” entre la función cognitiva normal y la demencia (Díaz & Sosa, 2010). En ella, los sujetos muestran un deterioro cognitivo significativo, pero no lo suficiente como para dificultar su función (Díaz & Sosa, 2010). Si bien la demencia puede no ocurrir, de acuerdo con Castillero (s.f.), el deterioro cognitivo conduce a una disminución de algunas funciones que pueden aliviarse con rehabilitación o estimulación neuropsicológica.

                Neurocirugía

                En ocasiones puede ser necesario recurrir a la neurocirugía para resolver algún tipo de problema médico, como ocurre con la epilepsia o con un tumor cerebral (Castillero, s.f.). Estas intervenciones pueden salvar vidas o evitar problemas importantes que surgen de diferentes patologías. Sin embargo, de acuerdo con Castillero (s.f.), pueden causar dificultades y afectar otras funciones, lo que puede requerir una neurorrehabilitación para volver a la normalidad.

                Demencias y Enfermedades Neurodegenerativas

                A lo largo de los años, la detección temprana del síndrome demencial y la detección precoz del deterioro cognitivo en la demencia se han ido mejorando, por lo que se puede realizar un tratamiento anticipado, en ocasiones incluso desde estadios pre-demenciales de estos pacientes (Arroyo, Poveda & Chamorro, 2012). Actualmente, la clave para sospechar un síndrome demencial debe centrarse en evaluar si la adaptación del paciente a la vida laboral, social o familiar se ve afectada por el deterioro cognitivo (Arroyo, Poveda & Chamorro, 2012). Según Castillero (s.f.), algunas de las enfermedades neurodegenerativas más conocidas son la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, la demencia frontotemporal o la Corea de Huntington.

                Los síntomas de las personas con demencia no son solo cognitivos, sino también emocionales y conductuales, por lo que la rehabilitación debe incluir la modificación del comportamiento, las intervenciones familiares y la rehabilitación ocupacional o profesional (Aso, s.f.). En este caso, de acuerdo con Castillero (s.f.), la rehabilitación neuropsicológica no se centra en restaurar las funciones, sino en mantenerlas el mayor tiempo posible.

                Epilepsia

                La epilepsia es una enfermedad neurológica caracterizada por: al menos dos convulsiones no provocadas que ocurren con más de 24 horas de diferencia; una convulsión infundada y la posibilidad de un nuevo evento en los próximos 10 años, similar al riesgo general de recurrencia tras dos convulsiones infundadas (Carvajal & López, 2019). De acuerdo con Carvajal y López (2019), se trata de una enfermedad crónica que afecta entre 45 y 50 millones de personas en todo el mundo, de la misma forma, representa el 1% de la carga mundial de morbilidad.

                Padecer ataques epilépticos puede provocar alteraciones y disminuciones en las funciones cognitivas y en el funcionamiento de la vida diaria (Castillero, s.f.). En algunos casos, de acuerdo con Castillero (s.f.), es posible que se requiera rehabilitación neuropsicológica. Para una optima rehabilitación, de acuerdo con Carvajal y López (2019), se deben considerar factores asociados como por ejemplo, la edad de inicio de la enfermedad, la frecuencia y el tipo de convulsión, la medicación, la comorbilidad psiquiátrica, la privación sociocultural, la lateralización del foco epileptogénico, la neuroplasticidad, el tipo de lesión, entre otros.

                Envenenamiento o Efectos del Consumo Prolongado de Sustancias

                Algunas sustancias también pueden causar daños cerebrales, como por ejemplo intoxicaciones por consumo de un elemento tóxico (Castillero, s.f.). De acuerdo con Castillero (s.f.), cuando ocurre tal daño, la rehabilitación neuropsicológica puede ser de gran ayuda al momento de restaurar la funcionalidad y algunas de las funciones que pudieron haber sido dañadas hasta cierto punto.

                Bases Neurológicas

                Durante siglos, desde el punto de vista funcional y anatómico, el sistema nervioso central ha sido considerado como una estructura inmutable e irreparable, así como un sistema cerrado y definitivo una vez que se completa el desarrollo embrionario (Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). Actualmente, estos conceptos han cambiado y las nuevas ideas solo pueden entenderse a través de una adecuada comprensión del concepto de neuroplasticidad. Cuando se habla de plasticidad cerebral, se menciona la posibilidad de adaptación de la función del sistema nervioso central para minimizar el impacto de los cambios estructurales y funcionales. La plasticidad cerebral puede adaptarse a entornos cambiantes, incluidos entornos anormales y daños causados ​​por ataques al tejido cerebral. Según Lubrini, Periañez & Ríos (2009), esto se debe a la capacidad del sistema nervioso de cambiar debido a influencias endógenas y exógenas.

                Hallazgos recientes apoyan la idea de que la recuperación observada en pacientes sometidos a rehabilitación neuropsicológica está relacionada con la reorganización de las redes cerebrales e incluso a la restauración de patrones de conectividad funcional (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011). De acuerdo con Paúl, Bilbao & Ríos (2011), esta reorganización puede realizarse a través de diferentes mecanismos, que pueden incrementar, o reducir cuando sea necesario, el número y el valor de las interacciones que componen la red, e incluso reorganizar su topología.

                Mecanismos y Estrategias de la Rehabilitación Neuropsicológica

                En la bibliografía actual se puede encontrar el uso de diversos términos o conceptos para referirse a diferentes mecanismos utilizados en la rehabilitación neuropsicológica (Carvalho, 2017; Castillero, s.f.). Los mecanismos básicos de la rehabilitación neuropsicológica pueden ser diversos y pueden coexistir, es decir, se pueden combinar diferentes mecanismos al mismo tiempo (Carvalho, 2017; Castillero, s.f.). De acuerdo con Castillero (s.f.), se trata de diferentes formas de tratamiento, centrándose en restaurar la posibilidad de pérdida de la función.

                Restauración

                Este enfoque supone que los procesos cognitivos alterados se pueden restaurar mediante la estimulación (Ojeda, et al., 2010). Este mecanismo implica estimular y mejorar diferentes funciones cognitivas trabajando directamente sobre ellas (Carvalho, 2017; Paúl, Bilbao & Ríos, 2011; Paúl, Bilbao & Ríos, 2011; Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). Específicamente, de acuerdo con Carvalho (2017), este método se utiliza cuando la pérdida es parcial y está limitada a un área, lo que resulta en una disminución de una o más funciones elementales.

                Se caracterizan por intervenciones que restauran o mejoran los procesos cognitivos a través de ejercicios y tareas repetidas (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011; Ojeda, et al., 2010; Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). La premisa es entrenar a las redes neuronales involucradas en su ejecución, las cuales pueden promover el crecimiento axonal o la estimulación de vías (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011). Para mejorar los resultados, se recomienda combinarlo con retroalimentación y refuerzo positivo (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011; Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). Sin embargo, de acuerdo con Castillero (s.f.), la restauración no siempre es posible, especialmente cuando se trata de daño cerebral.

                Compensación

                Con base en este enfoque, se parte del principio de que los mecanismos cerebrales y los procesos cognitivos difícilmente se pueden restaurar (Ojeda, et al., 2010). La compensación de los cambios cognitivos implica la reorganización de procesos, lo que fomenta que las capacidades preservadas sean responsables de minimizar los efectos de las funciones alteradas (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011; Castillero, s.f.; Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). En pocas palabras, de acuerdo con Castillero (s.f.) y Carvalho (2017), cuando no se pueda restaurar la función alterada, se promoverá el uso de las habilidades preservadas con el objetivo final de lograr una mayor autonomía funcional.

                Las estrategias de compensación están diseñadas para permitir que los pacientes aprendan o vuelvan a aprender a realizar actividades significativas de la vida diaria (Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). De esta manera, el paciente puede aprender a realizar estas actividades incluso si la función deteriorada no mejora particularmente (Lubrini, Periañez & Ríos, 2009). Por ejemplo, un estudiante que mostró innumerables alteraciones fue entrenado para quitar todos los objetos de la mesa que pudieran atraer su atención mientras estudiaba.

                Sustitución

                Se basa en el principio de que los procesos cognitivos no suelen eliminarse por completo, sino que reducen su eficacia, por lo que, es útil desarrollar otras estructuras o circuitos cerebrales no afectados para asegurar su funcionamiento (Ojeda, et al., 2010). La sustitución, en correspondecia con Paúl, Bilbao & Ríos (2011), se refiere a una nueva forma de abordar el déficit cuando las dos estrategias anteriores no son posibles.

                En parte similar a la estrategia de compensación, este mecanismo se basa adquirir diferentes estrategias de aprendizaje, con el fin de minimizar las secuelas causadas por una lesión o un daño (Carvalho, 2017; Paúl, Bilbao & Ríos, 2011; Castillero, s.f.). Específicamente, de acuerdo con Castillero (s.f.) y Carvalho (2017), se maximiza el uso de habilidades alternativas que promueven la reorganización funcional a través de los sistemas intactos.

                Trabajo Multidisciplinar

                Las enfermedades persistentes, sean físicas, cognitivas, emocionales, sociales o psicológicas, son tan complejas que no pueden ser abordadas específicamente por ningún profesional, sino que requieren la participación conjunta y coordinada de equipos interdisciplinares (Ojeda, et al., 2010). El equipo multidisciplinario está compuesto por profesionales en neurología, neuropsicología, fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, psiquiatría, enfermería, medicina interna, medicina rehabilitadora y trabajo social (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011; Castillero, s.f.). Por lo tanto, le acuerdo con Paúl, Bilbao & Ríos (2011), lo ideal es que los neuropsicólogos no trabajen solos, sino con varios profesionales.

                El trabajo en equipo requiere compartir información, expectativas y metas (Paúl, Bilbao & Ríos, 2011). Todos los miembros deben comprender los diferentes aspectos de la patología que con la que se trabaja y deben mantener una actitud flexible hacia las funciones y asignaciones de roles de cada profesional. De acuerdo con Paúl, Bilbao & Ríos (2011), deben poner en practica los recursos y las habilidades sociales suficientes para alcanzar los objetivos del equipo y también promover la toma de decisiones por consenso.

                Por último, la rehabilitación neuropsicológica implica no solo el trabajo y el esfuerzo de un equipo de tratamiento compuesto por el paciente y el rehabilitador, sino también por las familias, que brindan el apoyo necesario durante todo el proceso (Carvalho, 2017). En definitiva, de acuerdo con Carvalho (2017), la rehabilitación neuropsicológica no puede considerarse como un proceso aislado, sino como un proceso interactivo.

                ¿Por Qué es Necesaria la Rehabilitación Neuropsicológica?

                Según el Instituto Nacional de Estadística, la media de los hombres hace unas décadas en era de 73 años, frente a las mujeres de 81 años y actualmente en 2018 la media ronda los 80 años para los hombres y 85 años para las mujeres (Cruz, 2021). Por esta razón, vivir más probablemente facilitará que se inflija cualquier tipo de daño o que surja algún tipo de enfermedad. Por otro lado, de acuerdo con Cruz (2021), el aumento del estrés, la vida laboral y muchos otros factores tienen un efecto negativo, como por ejemplo la diabetes, la presión arterial alta, entre otros.

                En la mayoría de los casos de los pacientes con algún tipo de lesión cerebral, trastorno del neurodesarrollo, enfermedad neurodegenerativa, trastorno mental o discapacidad intelectual existe algún déficit a nivel cognitivo, motor, conductual y emocional que puede afectar el desempeño personal, académico y/o el desarrollo social. Por tanto, de acuerdo con Carvalho (2017), con este tipo de tratamiento, los neuropsicólogos pretenden crear nuevas estrategias de aprendizaje, mediante diferentes mecanismos, las cuales permitirán a los pacientes recobrar un mayor nivel de funcionalidad, reduciendo así los posibles defectos patológicos.

                Escrito por:

                Juliana Eljach – Neuropsicóloga
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                Profesional en psicología con formación de posgrado en Neuropsicología Clínica, dedicada a la evaluación y comprensión del funcionamiento cognitivo y emocional. A través de contenidos educativos y divulgativos, comparte información clara, rigurosa y basada en evidencia científica sobre salud mental, procesos cognitivos y bienestar psicológico, con el objetivo de acercar el conocimiento de la psicología y la neuropsicología a la vida cotidiana.

                Referencias

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                1. Evaluación Neuropsicológica

                  Evaluación Neuropsicológica

                  La neuropsicología y la evaluación neuropsicológica están relacionadas con el estudio de la expresión conductual de la función y de la disfunción cerebral (Blázquez, González & Paúl, 2008). Es decir, de acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), la evaluación neuropsicológica constituye un método de examen de las funciones cerebrales avanzadas, a través de la investigación del comportamiento, con la ayuda de técnicas, modelos teóricos y procedimientos de la psicología, como por ejemplo pruebas, entrevistas, escalas estandarizadas y cuestionarios, que tienen en cuenta el comportamiento exponencial, sensible y preciso.

                  Objetivos

                  El objetivo principal de la evaluación neuropsicológica es determinar las consecuencias conductuales, emocionales y cognitivas de la disfunción cerebral, mediante el análisis de los déficits cognitivos, los procesos preservados y el comportamiento de los sujetos en la vida diaria (Blázquez, González & Paúl, 2008). De acuerdo con Tirapu (2007), esto permite entender la importancia de los programas de rehabilitación neuropsicológica como un recurso terapéutico.

                  De acuerdo con Benbunan (2016), otros de los objetivos importantes de la evaluación neuropsicológica incluyen ayudar a diagnosticar la neuropatología con síntomas cognitivos y/o conductuales, identificar la existencia y la naturaleza del deterioro cognitivo en etapas tempranas, realizar diagnósticos diferenciales, evaluar los efectos de la cirugía en el cerebro, evaluar los efectos tóxicos de determinados tratamientos farmacológicos y elaborar informes periciales sobre invalidez, accidente o deterioro. Por último, la evaluación neuropsicológica debería responder una serie de preguntas: ¿Existe evidencia de disfunción cerebral orgánica? ¿Cuál es la naturaleza y el alcance de los déficits cognitivos? ¿Cuáles son las consecuencias reales del deterioro cognitivo? ¿Cómo afecta la disfunción cerebral el comportamiento y el estado de ánimo? ¿La capacidad cognitiva cambia con el tiempo? ¿Cuál es el impacto en la recuperación?

                  ¿Qué se Valora en un Estudio de Neuropsicología Clínica?

                  Lo primero que se evalúa es la orientación del paciente (Universidad Internacional de Valencia, 2018). Esta permite establecer el nivel de conciencia y el estado general de activación (Ardila & Ostrosky, 2012). Durante la valoración neuropsicológica, se establece la orientación en tiempo, espacio y persona (Ardila & Ostrosky, 2012). De acuerdo con la Universidad Internacional de Valencia (2018), esta se valora mediante la realización de diversas preguntas al paciente, como por ejemplo el nombre, la edad, la fecha de nacimiento, la identidad, qué sucedió y el motivo de su consulta.

                  De la misma forma, se estudia la atención, la cual permite que las personas se concentren en una tarea y la puedan terminar de manera eficaz (Universidad Internacional de Valencia, 2018; Ardila & Ostrosky, 2012). Al valorar la integridad de las funciones cognitivas, es necesario establecer la capacidad del paciente para concentrarse y mantener la atención, antes de evaluar funciones más complejas, como por ejemplo la memoria, el lenguaje o la abstracción (Ardila & Ostrosky, 2012). Generalmente, se pueden distinguir tres partes en el proceso atencional: la selección, la vigilancia y el control. De acuerdo con Ardila & Ostrosky (2012), el funcionamiento normal de estos tres aspectos permitirá a los sujetos realizar y mantener una conducta dirigida hacia una meta.

                  Conjuntamente se valora la velocidad de procesamiento, la cual, es una medida importante de la función cognitiva y se refiere a la velocidad a la que nuestro cerebro procesa y responde a la información recibida (Universidad Internacional de Valencia, 2018). La velocidad de procesamiento puede verse afectada por diversas condiciones neurológicas, incluyendo enfermedades como la enfermedad de Alzheimer, el Parkinson, la esclerosis múltiple y la enfermedad de Huntington, entre otras. También puede verse afectada por lesiones cerebrales traumáticas, derrames cerebrales, trastornos del sueño y otros factores ambientales y de salud.

                  En cuanto a la lectura, la escritura y el cálculo, es posible que las personas con problemas del sistema nervioso no puedan leer, escribir o realizar operaciones matemáticas (Universidad Internacional de Valencia, 2018). Al evaluar la lectura, es importante valorar la capacidad de decodificar y de comprender (Ardila & Ostrosky, 2012). Generalmente, de acuerdo con Ardila & Ostrosky (2012), una deficiente decodificación afectará la comprensión, sin embargo, algunos pacientes no pueden leer en voz alta, pero tienen suficiente comprensión.

                  Adicionalmente se estudia la memoria, la cual es una de las áreas más importantes de la investigación en neuropsicología clínica (Universidad Internacional de Valencia, 2018). De acuerdo con la Universidad Internacional de Valencia (2018), la memoria que está relacionada con la información que recibimos, las imágenes que vemos, la secuencia de eventos, entre otras, puede verse afectada.

                  Por otro lado, las funciones ejecutivas son herramientas que ayudan a las personas a realizar tareas, como por ejemplo cocinar o ir de compras (Universidad Internacional de Valencia, 2018). El daño o disfunción de las funciones ejecutivas tiene consecuencias importantes en los comportamientos más complejos de los humanos, desde el ajuste de la emoción y el comportamiento social hasta el cambio del pensamiento abstracto y la metacognición (Ardila & Ostrosky, 2012). Por tanto, de acuerdo con Ardila & Ostrosky (2012), es necesario realizar una evaluación lo más completa posible para identificar deficiencias en los diferentes aspectos de las funciones ejecutivas.

                  Adicionalmente se valoran las funciones visuales superiores, puesto que, es posible que las personas no puedan reconocer objetos o imágenes, o que no puedan localizar un punto en un espacio (Universidad Internacional de Valencia, 2018). En cuanto a la motricidad, se estudia la coordinación y la ejecución de determinados movimientos. Asimismo, de acuerdo con la Universidad Internacional de Valencia (2018), se evalúa el tacto y la sensibilidad del paciente.

                  Por último se mide el coeficiente intelectual o CI (Universidad Internacional de Valencia, 2018). Generalmente, la inteligencia se refiere a aquellas habilidades de razonamiento, resolución de problemas, pensamiento abstracto y planificación. Junto con el coeficiente intelectual, se descubre el término “inteligencia emocional”, que, de acuerdo con la Universidad Internacional de Valencia (2018), se manifiesta como la capacidad de gestionar las propias emociones y comprender las emociones de los demás.

                  Proceso de Evaluación

                  Antes que nada, cabe resaltar que si no se ha realizado previamente una óptima evaluación neuropsicológica no se puede lograr un proceso de intervención adecuado (Blázquez, González & Paúl, 2008). Para ello, de acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), es importante considerar algunos aspectos que ayudan al neuropsicólogo a comprender el estado actual del paciente y le permiten orientar el método de evaluación de manera más efectiva.

                  Revisión de Informes Previos

                  Por lo general, el proceso de evaluación comienza con una revisión de informes anteriores (Tirapu, 2007). En la recopilación de los datos previos del paciente se incluyen todos los informes disponibles, tratamientos médicos, farmacológicos, psicológicos, físicos y logopédicos, y exámenes de neuroimagen desde el inicio de la enfermedad (Blázquez, González & Paúl, 2008). Todo esto permite comprender la causa de la lesión, el grado inicial de gravedad, la ubicación de la lesión cerebral, el estado físico, cognitivo y funcional, los métodos de tratamiento y su eficacia, el desarrollo de los síntomas, y la presencia o no de complicaciones. Asimismo, de acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), permite adecuar las herramientas de evaluación a la situación del paciente para que sus deficiencias no obstaculicen la comprensión de su estado cognitivo, ya que en la mayoría de los casos se trata con lesiones cerebrales patológicas donde el daño es generalizado.

                  Entrevista al Paciente y a los Familiares

                  Una vez recopilados los informes previos y establecido el primer contacto, la siguiente tarea a realizar es entrevistar tanto al paciente como a su familia (Blázquez, González & Paúl, 2008), lo que constituye la herramienta de diagnóstico mas potente y económica con la que cuenta el profesional (Tirapu, 2007). A través de esta herramienta, de acuerdo con Tirapu (2007) y Bausela (2006), se obtiene información sobre el historial médico del paciente, la edad, el nivel de función anterior a la enfermedad, el nivel de educación y la situación laboral alcanzada.

                  En el mismo orden de ideas, se debe obtener información sobre patrones de comportamiento y de personalidad previa, para así, conocer el nivel de adaptación y descartar la presencia de problemas de inadaptación social, como por ejemplo, el abuso de sustancias tóxicas, el déficit de control de impulsos y las escasas habilidades sociales, que puede ayudar a abordar los problemas emocionales actuales (Tirapu, 2007; Bausela, 2006). Finalmente de acuerdo con Tirapu (2007), parte de la entrevista debe dedicarse a identificar las consecuencias psicosociales del trastorno en cuestión.

                  En pocas palabras, después de la entrevista, el neuropsicólogo debe comprender en su totalidad la situación del paciente (Blázquez, González & Paúl, 2008), puesto que, Tirapu (2007) menciona que, sin el conocimiento suficiente es difícil interpretar los resultados de cualquier prueba neuropsicológica y hacer recomendaciones precisas para el tratamiento.

                  Métodos de Valoración

                  Sólo con la administración de pruebas, se ignora mucha información relevante, incluso más significativa que la que brindan otros métodos de evaluación objetiva (Blázquez, González & Paúl, 2008). Por tanto, de acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), existen múltiples formas de obtener información del paciente, lo cual es fundamental para una evaluación neuropsicológica integral.

                  Entrevista.

                  La entrevista proporciona un ambiente de confianza, proximidad, comprensión y cooperación, todo lo cual es necesario para la evaluación neuropsicológica (Blázquez, González & Paúl, 2008). Además, a través de la entrevista, se puede comprender la percepción que tiene el paciente acerca de su situación, sus limitaciones, el grado de importancia que les concede, el nivel de conciencia de los déficits y las expectativas. Para facilitar la recolección de datos iniciales en la primera entrevista, se han desarrollado diferentes escalas de entrevista inicial, que pueden ser seleccionadas por el evaluador según su nivel de experiencia. De acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), se pueden clasificar las entrevistas de dos formas: entrevistas estructuradas y entrevistas semiestructuradas.

                  La primera se refiere a un protocolo de preguntas, que siempre se aplica en el mismo orden, lo que hace que el evaluador casi no tenga opción de improvisación (Blázquez, González & Paúl, 2008). Generalmente, este método se recomienda para evaluadores sin experiencia o cuando los evaluadores conocen poco sobre el caso a evaluar. Por otro lado, en las entrevistas semiestructuradas se involucra más la experiencia del evaluador y la constante reorientación hacia el tema objeto de estudio. De acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), en ambos casos se utilizan guías con preguntas más o menos abiertas para orientar la conversación sin olvidar algún aspecto importante.

                  Observación.

                  A lo largo del proceso de evaluación, se puede extraer información valiosa con tan solo observar aspectos conductuales y emocionales, la adaptabilidad a cada situación y la respuesta a situaciones problemáticas (Blázquez, González & Paúl, 2008; Bausela, 2006). En este sentido, es muy importante observar la reacción del paciente ante situaciones cotidianas, cómo afronta los problemas que surgen, si percibe el problema o no, si lo resuelve espontáneamente o si emprende alguna otra acción (Blázquez, González & Paúl, 2008). De la misma forma, de acuerdo con Bausela (2016), la observación de los métodos de respuesta, sus actitudes hacia la evaluación, su comprensión acerca de su situación actual y las razones para inspirar la evaluación también son aspectos que se deben tener en cuenta.

                  Baterías Estandarizadas.

                  Una batería estandarizada de evaluación neuropsicológica se puede definir como una serie de pruebas que examinan sistemáticamente las funciones cognitivas más importantes, con el fin de identificar y tipificar la presencia de daño cerebral (Tirapu, 2007). De esta manera, se puede definir un perfil de habilidades cognitivas preservadas y alteradas  (Blázquez, González & Paúl, 2008). Las ventajas de este método incluyen la capacidad de estudiar ciertos síndromes y alteraciones neuropsicológicas en un tiempo relativamente corto (Blázquez, González & Paúl, 2008), la posibilidad de contar con una gran base de datos que, por un lado, facilita la obtención de perfiles que caracterizan diversas lesiones y, por otro lado, un mejor control sobre una serie de variables que afectan el desempeño de las personas (Tirapu, 2007). Finalmente, de acuerdo con Tirapu (2007), se cuenta con una evaluación global de las funciones cognitivas, donde se permite identificar no solo los principales déficits, sino también las habilidades retenidas en cada paciente.

                  Sin embargo, debido a que cada batería tiende a enfocarse en solo uno o dos procesos, este método tiene algunas deficiencias, como por ejemplo la falta de base teórica o limitaciones de la información proporcionada (Blázquez, González & Paúl, 2008). De la misma forma, no permite evaluar de forma exhaustiva el amplio espectro cognitivo de una persona. Por tanto, si bien ayudan a simplificar el trabajo, de acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), no contienen las pruebas más sensibles para evaluar cada función cognitiva, puesto que, varias de las pruebas suelen ser sensibles para algunas funciones cognitivas, pero no para otras.

                  Baterías Específicas.

                  Las baterías específicas son herramientas que se utilizan para evaluar procesos cognitivos específicos (Blázquez, González & Paúl, 2008). Existe un gran número de pruebas e instrumentos en el mercado para evaluar estas características, por lo que la selección de la herramienta más adecuada debe basarse en la sensibilidad, las características clínicas del paciente y la fiabilidad y validez de la prueba. De la misma forma, de acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), cuando se necesita información muy específica sobre el proceso del paciente y el protocolo habitual no puede responder a todas las preguntas, se recurre a las baterías específicas.

                  Pruebas Específicas.

                  El uso de estas pruebas depende de la necesidad de una exploración detallada de los principales procesos cognitivos (Blázquez, González & Paúl, 2008). Si se eligen las pruebas más sensibles y cercanas al nivel educativo del paciente, se puede obtener un perfil de déficit y capacidades preservadas bastante detallado. Cabe señalar que, excepto en situaciones de laboratorio, donde puede ser más sencillo evaluar procesos específicos y aislados, generalmente, de acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), es difícil separar los componentes y procesos cognitivos, porque la mayoría de las evaluaciones neuropsicológicas utilizadas son multifactoriales.

                  Escalas Funcionales.

                  La evaluación neuropsicológica basada únicamente en pruebas neuropsicológicas, y que no evalúe además los problemas que el paciente tiene en la vida diaria, no sería una valoración completa (Blázquez, González & Paúl, 2008). Por tanto, el uso de escalas funcionales proporcionará otro tipo de información relacionada con los efectos de diversas deficiencias que el paciente tiene y la autonomía que tiene en las actividades básicas, instrumentales y avanzadas. De acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), esta información puede cambiar la interpretación de los resultados de la evaluación y el enfoque posterior a través de una evaluación más directa de los problemas cotidianos, recopilados a través de entrevistas, cuestionarios, escalas de evaluación, listas, diarios de memoria, observación directa, entre otras cosas.

                  Escalas Conductuales.

                  Dependiendo de la causa de la disfunción cerebral del paciente, a veces es necesario examinar los posibles cambios a nivel emocional, conductual y de personalidad, no obstante, la personalidad premórbida del paciente puede interactuar con el trastorno neurológico o neuropsiquiátrico en sí (Blázquez, González & Paúl, 2008). Para este estudio, de acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), se pueden utilizar escalas o análisis funcionales, ya sea por familiares del paciente o por la observación directa.

                  Selección de Instrumentos de Evaluación

                  Para determinar qué escala, prueba o tipo de batería se debe utilizar para un paciente en particular, se debe obtener una gran cantidad de información sobre la causa de la lesión e incluso los cambios observados por el paciente y sus familiares (Blázquez, González & Paúl, 2008). En algunos casos, se requiere una evaluación neuropsicológica previa. Si bien toda esta información puede servir para orientar la evaluación de diferentes procesos cognitivos y proponer posibles hipótesis previas, se debe ser cautelosos y, a pesar tener una idea preconcebida, todos los procesos cognitivos deben ser cribados en detalle porque esto proporcionará resultados más objetivos (Blázquez, González & Paúl, 2008). De esta forma, de acuerdo con Tirapu (2007), un tema fundamental que conviene analizar es el establecimiento de una serie de criterios fundamentales que hay que tener en cuenta a la hora de elegir las herramientas de evaluación.

                  Características Sociales y Culturales.

                  Factores como la edad, el nivel cultural previo, la nacionalidad o la lengua materna son variables que pueden determinar, en gran medida, los resultados de la evaluación (Blázquez, González & Paúl, 2008). De acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), los instrumentos de evaluación son validados mediante una muestra global que cumple una serie de características, por lo que los resultados solo representan esta muestra y una muestra comparable.

                  Características de la Patología.

                  Como se mencionó anteriormente, se debe considerar la presencia o ausencia de déficits motores y sensoriales, el grado de alerta y conciencia, así como el grado de deterioro cognitivo o la etapa en la que se encuentra el paciente (Blázquez, González & Paúl, 2008). Muchas herramientas de evaluación requieren que los pacientes muestren un rendimiento motor o una respuesta verbal, sin embargo, si el paciente no tiene una capacidad de ejecución motora o del habla fluida, no ayudará. En este caso, de acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), hay dos opciones, una es hacer que el método de gestión de la prueba sea más flexible y la otra es preseleccionar instrumentos con objetivos de evaluación comparables, eliminando así las limitaciones del paciente.

                  Objetivo de la Valoración Neurospcicológica.

                  Según cual sea el objetivo, se plantea una u otra metodología, unas u otras pruebas y escalas, será más o menos detallado, se establece o no un pronóstico y se evaluará o no el impacto funcional (Blázquez, González & Paúl, 2008). De acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), la elección de las herramientas puede ser más o menos extensa, limitada a un solo proceso o puede abarcar una visión global de todas las funciones cognitivas.

                  Sensibilidad.

                  El instrumento seleccionado debe ser lo suficientemente sensible para detectar cambios relevantes o significativos (Blázquez, González & Paúl, 2008; Ardila & Ostrosky, 2012). De la misma forma, debe especificar el alcance de los cambios y las áreas en las que ocurren. De acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), esto es fundamental tanto en el proceso de rehabilitación como en la comprensión de la evolución del trastorno, con el fin de añadir nuevos elementos de tratamiento al programa de rehabilitación o revisar aquellos que no se están desarrollando satisfactoriamente.

                  Especificidad.

                  Se refiere a la a capacidad de la herramienta para valorar el proceso específico del que se pretende comprender su funcionamiento (Blázquez, González & Paúl, 2008). Es decir, si la prueba de lenguaje solo mide el lenguaje o si la prueba de memoria solo mide la memoria (Ardila & Ostrosky, 2012). Sin embargo, de acuerdo con Ardila & Ostrosky (2012), no existe una prueba completamente específica, puesto que, todas las calificaciones de las pruebas se ven afectadas por diferentes habilidades.

                  Fiabilidad.

                  La prueba debe seleccionarse en función de la fiabilidad mostrada (Blázquez, González & Paúl, 2008). El primer tipo, es el intrasujeto, donde los resultados de la prueba son reproducidos en diferentes momentos por el mismo sujeto. Posteriormente, se encuentra el intersujeto, en el que se reproducen los resultados de la prueba pasándolos a diferentes sujetos  (Blázquez, González & Paúl, 2008). Por último, se encuentra el test – retest, donde, se aplica la prueba dos veces al mismo sujeto y se calcula la correlación entre las puntuaciones en la primera y en segunda aplicación (Ardila & Ostrosky, 2012). Sin embargo, se espera que la puntuación sea más alta en el segundo examen. De acuerdo con Ardila & Ostrosky (2012), el efecto test – retest depende de varios factores, por ejemplo las pruebas específicas y el tiempo transcurrido entre la primera y la segunda aplicación.

                  Validez Ecológica.

                  Este tipo de validez se refiere a la necesidad de utilizar pruebas que puedan evaluar, en la mayor medida posible, el impacto de la disfunción cognitiva en la vida diaria (Blázquez, González & Paúl, 2008). En otras palabras, intenta evaluar la relación entre el desempeño del sujeto en la prueba y la capacidad de funcionar en el mundo real (Tirapu, 2007). A veces, de acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), esta necesidad es particularmente importante.

                  Tiempo Disponible para la Valoración.

                  Algunos protocolos seleccionados requieren mucho tiempo, por lo que puede abarcar varias sesiones (Blázquez, González & Paúl, 2008). En la mayoría de los casos, el neuropsicólogo no está disponible todo este tiempo o las características del paciente imposibilitan el uso de algunas de las pruebas incluidas en el protocolo. Sin embargo, en otros casos, de acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), el objetivo de la evaluación puede requerir el uso de un protocolo completo para describir en detalle el desempeño general del paciente.

                  Formulación de Hipótesis

                  La evaluación neuropsicológica es un método basado en supuestos razonables que se pueden probar (Benedet, 2002). Este proceso debe estar guiado por la comprensión del neuropsicólogo de las funciones cognitivas involucradas en la realización de cada tarea (Benedet, 2002), puesto que, de acuerdo con Blázquez, González & Paúl (2008), los neuropsicólogos deben preguntarse a lo largo del proceso de evaluación, formular hipótesis, modificar la evaluación, intentar probar las hipótesis y responder a las preguntas planteadas.

                  Interpretación de los Resultados de la Valoración

                  Realizar una explicación detallada de los resultados obtenidos es fundamental para un posterior diagnóstico de la afectación de determinados procesos cognitivos y la existencia de capacidades preservadas (Blázquez, González & Paúl, 2008). Sin embargo, interpretar los resultados de las pruebas no significa solo determinar si la puntuación obtenida es mayor o menor que el valor estándar establecido. Puede haber una gran cantidad de variables que son importantes como por ejemplo, la actitud del paciente, el estado emocional, el nivel cultural, la fatiga, entre otros (Blázquez, González & Paúl, 2008). En otras palabras, según Bausela (2006), los resultados de las pruebas deben incorporarse en un modelo integral que interprete satisfactoriamente los datos obtenidos.

                  Al final de esta etapa, de acuerdo con Benedet (2002), los datos proporcionados por la evaluación neuropsicológica se pueden utilizar para promover los conocimientos básicos de la neuropsicología en general y, por supuesto, también pueden ayudar al diagnóstico clínico de los pacientes y al establecimiento de planes de rehabilitación con apoyo científico.

                  Escrito por:

                  Juliana Eljach – Neuropsicóloga
                  Instagram: @lapsicologiadetodo
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                  Profesional en psicología con formación de posgrado en Neuropsicología Clínica, dedicada a la evaluación y comprensión del funcionamiento cognitivo y emocional. A través de contenidos educativos y divulgativos, comparte información clara, rigurosa y basada en evidencia científica sobre salud mental, procesos cognitivos y bienestar psicológico, con el objetivo de acercar el conocimiento de la psicología y la neuropsicología a la vida cotidiana.

                  Referencias

                  1. Ardila, A., & Ostrosky, F. (2012). Ineuro.cucba.udg.mx. Recuperado 9 February 2021, a partir de http://ineuro.cucba.udg.mx/libros/bv_guia_para_el_diagnostico_neuropsicologico.pdf
                  2. Bausela, E. (2006). La evaluación neuropsicológica: procedimiento, instrumentos y variables. Redalyc.org. Recuperado 31 January 2021, a partir de https://www.redalyc.org/pdf/771/77100703.pdf
                  3. Benedet, M. (2002). Sid.usal.es. Recuperado 9 February 2021, a partir de https://sid.usal.es/idocs/F8/8.1-6407/neuropsicologia.pdf
                  4. Benbunan, B. (2016). Evaluación neuropsicológica: objetivos y aplicaciones. Top Doctors. Recuperado 31 January 2021, a partir de https://www.topdoctors.es/articulos-medicos/objetivos-de-la-evaluacion-neuropsicologica
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                  6. Tirapu, J. (2007). La evaluación neuropsicológica. Scielo.isciii.es. Recuperado 16 January 2021, a partir de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1132-05592007000200005
                  7. Universidad Internacional de Valencia. (2018). Neuropsicologia clínica: ¿qué es y qué estudia? | VIU. Universidadviu.com. Recuperado 31 January 2021, a partir de https://www.universidadviu.com/co/actualidad/nuestros-expertos/neuropsicologia-clinica-que-es-y-que-estudia
                  1. ¿Cuál es la Diferencia Entre los Psicólogos Clínicos y los Neuropsicólogos?

                    ¿Cuál es la Diferencia Entre los Psicólogos Clínicos y los Neuropsicólogos?

                    Aunque la psicología clínica y la neuropsicología son métodos que comparten muchos campos, es necesario conocer las diferencias entre ellos (Rojas, 2019). Sin embargo, si hay una confluencia entre los dos, que son los problemas emocionales y de comportamiento de las personas con una lesión cerebral adquirida, puesto que, de acuerdo con Pereira (2019), muchas personas con una lesión cerebral se vuelven irritables, apáticas, deprimidas, impulsivas, entre otros, y en este caso, la función de los psicólogos clínicos y la función de los neuropsicólogos es brindar estrategias a las personas afectadas y a sus familias para mejorar estos síntomas y facilitar el proceso de recuperación, mejorando así la calidad de vida.

                    En pocas palabras, de acuerdo con Rojas (2019), el diagnóstico y el tratamiento adecuado de cualquier tipo de enfermedad, tanto psicológica como neuropsicológica, debe tener en cuenta las dos perspectivas profesionales, puesto que, ambas ayudan a complementarse entre sí para lograr el objetivo de brindar autonomía y mejorar calidad de vida de las personas y de sus familias.

                    Psicología Clínica

                    Muchas personas creen que la psicología clínica nació cuando Lightner Witmer fundó la primera clínica de psicología en 1896 (Rojas, 2019). Esta nueva rama se fusionó con el establecimiento de la Asociación Americana de Psicología, actualmente conocida como la APA. Inicialmente, el objetivo de la psicología clínica era encontrar las características o factores internos que llevan a las personas a desarrollar condiciones psicopatológicas, estudiando no solo el propio estado, sino también los factores que controlan e intervienen en este tipo de conductas. Siguiendo esta línea de pensamiento, este abordaje psicológico surgió como el estudio de las “anomalías”, y por tanto, su ámbito de actuación se desarrolló a partir de la interpretación y el tratamiento de los afectados. Con el tiempo, de acuerdo con Rojas (2019), la atención se centró no solo en la recuperación, sino también en prevenir el desarrollo de enfermedades mentales.

                    Por ello, las personas comenzaron a estudiar técnicas para evitar el desarrollo patológico, mediante la enseñanza de hábitos mentales saludables (Rojas, 2019). De acuerdo con Rojas (2019), también se introdujo la denominada “terapia de consejo”, la cual le enseña a las personas a resolver eficazmente sus problemas, destacando situaciones que puedan surgir en su vida diaria, y como resultado, comienza el apoyo emocional.

                    Neuropsicología

                    La neuropsicología es una disciplina profesional en el campo de la psicología, que se centra en los procesos cognitivos, como por ejemplo, en la memoria, en la atención, en las funciones ejecutivas, entre otras, y en su relación con la lesión y enfermedad cerebral (Poza, s.f.). La neuropsicología surgió formalmente a principios del siglo XX de la mano de Alexander Luria (Rojas, 2019). En su investigación, Luria desarrolló técnicas para estudiar el comportamiento de personas con una lesión en el sistema nervioso central. De acuerdo con Rojas (2019), estos estudios permitieron a los neurólogos tener suficientes datos para identificar la ubicación y el alcance de la lesión y determinar el mejor procedimiento para intervenir.

                    Con este principio, el trabajo de la neuropsicología, se centra en personas con un daño cerebral, derivando en un cambio en las funciones cognitivas (Rojas, 2019). Por lo tanto, este enfoque tiene como objetivo la evaluación y la rehabilitación de las funciones cognitivas y conductuales. Actualmente, de acuerdo con Rojas (2019), trabaja no solo con personas que han sufrido daños, sino también con niños que tienen dificultades en su desarrollo neuronal.

                    Diferencias en la Formación

                    Actualmente, para ser psicólogo es necesario recibir una formación universitaria correspondiente, es decir, se requiere una carrera en psicología de cuatro años (Poza, s.f.). Respecto al trabajo como neuropsicólogo, es necesario, en un primer momento, un pregrado en psicología, y en un segundo momento, una formación de posgrado para acreditar que se tienen los conocimientos requeridos para trabajar en este ámbito. Por otro lado, de acuerdo con Poza (s.f.), la formación en neuropsicología se centra más en los procesos cognitivos superiores y en un estudio más detallado del cerebro y su estructura neuroanatómica, a diferencia de lo que ocurre con la psicología, donde se prioriza la investigación de los procesos psicológicos más generales.

                    Diferencias en la Evaluación

                    Otra diferencia entre la psicología y la neuropsicología es la forma en la que se evalúa a los pacientes (Poza, s.f.). El psicólogo clínico evaluará el historial médico, la inteligencia, las habilidades académicas y los rasgos de personalidad. Sin embargo, este tipo de evaluación no incluye pruebas para obtener datos sobre las dificultades relacionadas con las diferentes funciones cognitivas. El neuropsicólogo, por su lado, se concentrará en las funciones cognitivas preservadas y alteradas, para lo cual realizará evaluaciones detalladas de la memoria, la atención, el lenguaje, las funciones ejecutivas, las praxias, las gnosias, entre otras (Poza, s.f.), puesto que, de acuerdo con Pereira (2019), después de un ictus, traumatismo craneoencefálico o cualquier otro tipo de traumatismo cerebral, pueden producirse una gran cantidad de secuelas.

                    El enfoque de la evaluación neuropsicológica es formular un plan de rehabilitación integral, que tenga en cuenta todos los déficits cognitivos observados (Poza, s.f.). Si bien la neuropsicología también considera factores situacionales al momento de evaluar a una persona, de acuerdo con Poza (s.f.), en la psicología clínica se involucran más elementos de este tipo, como por ejemplo, experiencias personales presentes y pasadas, eventos traumáticos, efectos subjetivos de determinadas relaciones, entre otros.

                    Diferencias en la Intervención

                    En términos de la intervención, la diferencia entre la psicología y la neuropsicología también es obvia (Poza, s.f.). En el campo de la neuropsicología, las intervenciones suelen centrarse en el uso de técnicas de rehabilitación y estimulación cognitiva (Poza, s.f.). De conformidad con Poza (s.f.) y Rojas (2019), estas técnicas incluyen el entrenamiento para restaurar cambios funcionales; ayudar a la persona a encontrar estrategias para compensar las funciones irrecuperables u otro entrenamiento de habilidades; y el uso de ayudas externas, como por ejemplo, agendas y alertas para aquellas personas con problemas de memoria.

                    En el mismo orden de ideas, de acuerdo con Poza (s.f.) y Rojas (2019), los neuropsicólogos suelen especializarse en enfermedades neurodegenerativas y cambios provocados por daño cerebral como por ejemplo, demencia, epilepsia, ictus, entre otros, lo cual es diferente a lo que les ocurre a los psicólogos, que prestan más atención a la ansiedad, a la depresión, a las fobias, a los problemas interpersonales, a las adicciones, a los trastornos del sueño o a los problemas interpersonales.

                    Por otro lado, los psicólogos utilizan herramientas, como por ejemplo, la psicoterapia, que es un proceso que incluye técnicas conductuales, verbales y cognitivas para ayudar a los pacientes a comprender y a cambiar su forma de pensar y percibir sus propias dificultades (Poza, s.f.). En el campo de la prevención, la psicología clínica se encarga de enseñar estrategias de afrontamiento en situaciones complejas, habilidades sociales y ayuda a comprender y a controlar las emociones (Rojas, 2019). De acuerdo con Rojas (2019), todas estas operaciones se realizan para que la persona aprenda a reconocerse y a desarrollarse plenamente los campos sociales y cognitivos y como resultado, podrá mejorar la calidad de vida.

                    Diferencias en la Investigación

                    En el campo de la investigación, también existen diferencias entre la psicología y la neuropsicología (Poza, s.f.). Actualmente, uno de los campos de investigación de la psicología clínica se centra en la profundización y en la comprensión de las enfermedades psicopatológicas (Rojas, 2019). Lo hace para encontrar la diferencia entre las personas que actúan de acuerdo con las necesidades sociales y las que no. Asimismo, intenta comprender y teorizar el desarrollo personal de los individuos de una forma más profunda. Por tanto, su exploración está dirigida a los factores que pueden hacer que las personas sean más vulnerables a los trastornos emocionales. Otro de los enfoques de la investigación en psicología, es la psicoterapia. En este caso, se investiga con el fin de encontrar herramientas para mejorar la forma en la que se diagnostican y se tratan los trastornos del estado de ánimo. Por ello, de acuerdo con Rojas (2019), los psicólogos esperan desarrollar herramientas más precisas y adaptadas a cada uno de los trastornos.

                    En cambio, la neuropsicología centra su investigación en diferentes aspectos (Rojas, 2019). Por un lado, va de la mano de la neurociencia cognitiva, donde se trata comprender el papel de las funciones cognitivas avanzadas en el desarrollo de la psiquiatría y la psicopatología (Rojas, 2019). Es decir, se centra en descubrir nueva información sobre la función cerebral y las diferentes patologías relacionadas (Poza, s.f.). También, de acuerdo con Rojas (2019), tiene como objetivo ayudar a desarrollar estrategias para una recuperación más eficaz de estas enfermedades.

                    Además, las exploraciones neuropsicológicas se centran en comprender las consecuencias de las dificultades del neurodesarrollo que presentan las personas (Rojas, 2019). Por lo tanto, la investigación se centra en patologías que se han demostrado que están relacionadas con las dificultades en el desarrollo cerebral, como por ejemplo, el autismo y la hiperactividad. Finalmente, la rehabilitación neuropsicológica también está en su foco de interés. Aquí, esperan integrar cada vez más herramientas tecnológicas para que la terapia se adapte mejor a la realidad. Como consecuencia, dado que es posible realizar actividades más cercanas a la vida diaria del paciente, de acuerdo con Rojas (2019), se pretenden mejorar los resultados.

                    Escrito por:

                    Juliana Eljach – Neuropsicóloga
                    Instagram: @lapsicologiadetodo
                    Contacto: +573218733124

                    Profesional en psicología con formación de posgrado en Neuropsicología Clínica, dedicada a la evaluación y comprensión del funcionamiento cognitivo y emocional. A través de contenidos educativos y divulgativos, comparte información clara, rigurosa y basada en evidencia científica sobre salud mental, procesos cognitivos y bienestar psicológico, con el objetivo de acercar el conocimiento de la psicología y la neuropsicología a la vida cotidiana.

                    Referencias

                    1. Pereira, C. (2019). ¿En qué se diferencia un Psicólogo de un Neuropsicólogo?. Neuroredacer | recuperación del daño cerebral. Recuperado 4 February 2021, a partir de https://neuroredacer.com/en-que-se-diferencia-un-psicologo-de-un-neuropsicologo/?lang=en
                    2. Poza, U. (s.f). )Diferencias entre la Psicología y la Neuropsicología. Psicologiaymente.com. Recuperado 4 February 2021, a partir de https://psicologiaymente.com/psicologia/diferencias-psicologia-neuropsicologia
                    3. Rojas, M. (2019). ¿Cuál es la diferencia entre psicología clínica y neuropsicología?. La Mente es Maravillosa. Recuperado 3 February 2021, a partir de https://lamenteesmaravillosa.com/cual-es-la-diferencia-entre-psicologia-clinica-y-neuropsicologia/
                    1. Importancia de la Neuropsicología

                      Importancia de la Neuropsicología

                      La neuropsicología es una rama de la psicología que estudia la relación entre las funciones superiores y la estructura cerebral (Pastor, 2017). Ésta, se basa en estudios que marcan las alteraciones que pueden modificar la función cerebral de una manera predeterminada. Estos cambios pueden deberse a patologías, como por ejemplo, lesiones cerebrales, enfermedades o procesos de desarrollo, que afectan muchas áreas, verbigracia, la capacidad de aprendizaje, el rendimiento escolar, el uso del lenguaje, la memoria, entre otros. Por tanto, según Pastor (2017), se puede decir que el cerebro es el órgano más importante del ser humano, puesto que, las funciones cognitivas controladas por este órgano son las que nos distinguen de otros seres, por ende, cuidarlo es una prioridad y una necesidad.

                      Importancia de la Neuropsicología

                      La neuropsicología es importante porque a través de su aporte al ser humano, es posible conocer el estado de las funciones superiores, como por ejemplo la memoria, el lenguaje, la atención, las funciones ejecutivas, las praxias, las gnosias, entre otros, puesto que, no existen exámenes biológicos que puedan proporcionar esta información (Pastor, 2017). Del mismo modo, en correspondencia con Pastor (2017), la neuropsicología cubre todas las patologías que pueden involucrar al sistema nervioso, como por ejemplo, alteraciones y disfunciones del neurodesarrollo, enfermedades neurodegenerativas, traumatismos craneoencefálicos, ictus, tumores cerebrales, hipoxia, enfermedades crónicas, entre otras.

                      Es importante destacar que, por consiguiente, es una disciplina que da soporte a diversas áreas: a nivel médico, ayuda a prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades y en el área psicosocial, se enfrenta al desafío de mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus cuidadores (Pastor, 2017). Por esta razón, en correspondencia con Matrínez, Fernández & Koronis (2004), se pude decir que la neuropsicología clínica ayuda al abordaje interdisciplinario de enfermedades cerebrales con métodos teóricos, prácticos y específicos, contribuyendo así, a la atención integral y a la satisfacción de las necesidades de los pacientes.

                      Para lograr todo esto, la neuropsicología se fundamenta, en principio, en un diagnóstico certero de las alteraciones de las funciones superiores, será entonces cuando se marquen las metas a alcanzar a través del tratamiento cognitivo, que serán diferentes en función del paciente, su patología y las circunstancias que le puedan rodear (Pastor, 2017). Por consiguiente, de conformidad con Martínez, Fernández & Koronis (2004), la rehabilitación neuropsicológica puede ayudar al paciente reducir el impacto a nivel cognitivo, emocional y conductual, lo que propicia la integración de los individuos, las familias, la sociedad y el trabajo, y muestran resultados efectivos y exitosos en la rehabilitación de estas personas.

                      En cuanto a los niños en la etapa preescolar, la neuropsicología cognitiva es un campo que se está desarrollando a nivel científico, buscando modelos teóricos que logren explicar la maduración del sistema nervioso y su relación con la adquisición, la mejora y el perfeccionamiento de aquellos procesos cognitivos como por ejemplo la cognición, la atención, la memoria, el lenguaje y las funciones ejecutivas (Flores, 2016). En correspondencia con Flores (2016), durante la infancia, se producen cambios a nivel anatómico y funcional, que pueden evidenciarse por la mielinización, la apoptosis, los cambios en el metabolismo, como el consumo de glucosa, y los cambios en la actividad eléctrica cerebral, que se manifiestan en el comportamiento cognitivo y en el desarrollo de las habilidades cognitivas.

                      Por las razones anteriores, es importante comprender que el desarrollo de las funciones cognitivas, sensoriales, motoras y sociales está relacionado con la adquisición de habilidades complejas, necesarias para la educación formal del cálculo y de la lectoescritura (Flores, 2016). Por consiguiente, de acuerdo con Flores (2016), el conocimiento del desarrollo normal de las habilidades cognitivas también está relacionado con la evaluación adecuada de los trastornos mentales de los niños y la predicción o evaluación temprana.

                      Escrito por:

                      Juliana Eljach – Neuropsicóloga
                      Instagram: @lapsicologiadetodo
                      Contacto: +573218733124

                      Profesional en psicología con formación de posgrado en Neuropsicología Clínica, dedicada a la evaluación y comprensión del funcionamiento cognitivo y emocional. A través de contenidos educativos y divulgativos, comparte información clara, rigurosa y basada en evidencia científica sobre salud mental, procesos cognitivos y bienestar psicológico, con el objetivo de acercar el conocimiento de la psicología y la neuropsicología a la vida cotidiana.

                      Referencias

                      1. Flores, A. (2016). Importancia de la neuropsicología en preescolares. UDLAP Contexto. Recuperado 25 January 2021, a partir de https://contexto.udlap.mx/importancia-de-la-neuropsicologia-en-preescolares/
                      2. Gomez, G. (2008). Se expone la importancia de la neuropsicología en personas con lesiones cerebrales | Universidad de Guadalajara. Udg.mx. Recuperado 25 January 2021, a partir de https://www.udg.mx/es/noticia/se-expone-la-importancia-de-la-neuropsicologia-en-personas-con-lesiones-cerebrales
                      3. Martínez, T., Fernández, S., & Koronis, H. (2004). La Neuropsicología: Necesidades y repercusiones en la sociedad actual. Docplayer.es. Recuperado 25 January 2021, a partir de https://docplayer.es/16343192-La-neuropsicologia-necesidades-y-repercusiones-en-la-sociedad-actual-seccion-de-psicologia-clinica-y-de-la-salud.html
                      4. Pastor, I. (2017). ¿Qué es la Neuropsicología?. Top Doctors. Recuperado 25 January 2021, a partir de https://www.topdoctors.es/articulos-medicos/que-es-la-neuropsicologia#